La crecida del Ebro que comenzó este lunes —a causa del deshielo y de las precipitaciones moderadas caídas en la zona alta de la cuenca— ha llegado ya a Aragón, anegando en estos momentos unas 600 hectáreas de cultivos de trigo y alfalfa en Novillas.

El alcalde de este municipio zaragozano, José Ayesa, ha explicado a Europa Press que "apenas habíamos podido entrar a quitar el agua" de la reciente riada, cuando "se ha vuelto a llenar todo otra vez". En la anterior ocasión, se vieron afectadas 1.500 hectáreas de cultivo.

Ahora, el río pasa a una altura de cerca de seis metros y con un caudal de entre 1.200 y 1.300 metros cúbicos por segundo, ha apuntado Ayesa, para reivindicar de nuevo la limpieza del cauce y evitar así que las crecidas ordinarias se conviertan en extraordinarias.

"No hay otra solución", ha subrayado, para lamentar que de momento no se haya adoptado ninguna decisión al respecto, cuando urge y advertir de que "si no se toma en serio" esta cuestión podría ocurrir "una catástrofe" y entonces "ellos verán", ha dicho en relación a las Administraciones públicas implicadas.

Según ha sostenido, "es una decisión política" y ha opinado que los alcaldes ribereños ya no pueden hacer más después de haber alertado del peligro y de manifestarse.

En el caso de Novillas, ha recordado que la riada anterior afectó a la mota, superándola y "la rompió por varios sitios" y es preciso "arreglarla", para comentar que si bien la localidad no corre peligro "la intraquilidad de estar cerca" de la zona inundada "cada vez se acentúa mas".

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