Jóvenes comprando móviles
Los españoles tienen una media de seis dispositivos digitales. GTRES

Las telecomunicaciones transcienden a los servicios demandados por parte de ciudadanos y empresas y a la oferta que las operadoras les prestan. Se trata, y nadie lo pone en duda, de un sector estratégico para la economía de cualquier país y las redes de comunicaciones cobran un valor sobresaliente, equiparable a las redes de transporte (carreteras, puertos, aeropuertos) o a las energéticas (electricidad, gas y combustible). Lo que explica que las telecomunicaciones jueguen un papel prioritario en las políticas de las administraciones, tanto nacionales como europeas.

Bruselas ha impuesto la transformación digital como la herramienta imprescindible para que la economía comunitaria sea capaz de competir en igualdad de condiciones con países desarrollados como EE UU o Japón, pero también con las economías emergentes como China, Corea, la India...

España da respuesta con la Agenda Digital, un plan para el desarrollo y la implantación de la tecnología en la sociedad y la economía. Eso exige ingentes cantidades de dinero para modernizar la red de telecomunicaciones, sustituyendo el cable de cobre  –por el que transcurre la banda ancha ADSL– por la fibra digital o el cable coaxial, mucho más potentes, que permiten pasar de los 100 megas. Igual sucede con la banda ancha móvil, modernizándose constantemente para dar más rapidez y capacidad en la transmisión móvil de datos.

Pero a diferencia de otras infraestructuras como transporte o energía, las autoridades comunitarias han delegado la inversión en las telecos privadas y su capacidad de generar retorno financiero, por lo que los ritmos de implantación son mucho más imprecisos.

No somos tan digitales

El sector, por su parte, exige que el Gobierno tenga una estrategia digital clara y firme, impulsando decididamente la Agenda Digital. Las operadoras consideran necesario  reducir los plazos de decisión, apostar por una digitalización real de la Administración y que el marco institucional no frene, sino que propicie la innovación y la transformación digital.

Imprescindible seguir avanzando en la alfabetización digital de los ciudadanos Fuentes de la asociación, que incluye a las operadoras,  matizan: "Los españoles no somos tan digitales como creemos. Cierto que somos  grandes consumidores de servicios digitales, en especial acceso a internet, pero queda camino por recorrer antes de afirmar que la economía española es una economía digital". Y aunque insisten en la apuesta del sector por la modernización de instalaciones con un esfuerzo inversor y tecnológico en el desarrollo de las redes, consideran que la digitalización de la sociedad va más allá. "Es un proceso integral, en el que es imprescindible seguir avanzando en la alfabetización digital de los ciudadanos y la capacidad digital de los profesionales, tanto en las empresas como en las administraciones públicas". 

Sin embargo, los ingresos de las operadoras, encargadas de desarrollar las infraestructuras del futuro, están cayendo de forma constante desde 2008. La crisis y la fuerte competencia, con bajadas de precios, los han mermado. Según datos de Ametic, la asociación que agrupa al sector, en 2013 la facturación de las operadoras cayó un 7%, hasta los 32.787 millones de euros, con una ligera deceleración el pasado año, que en el primer semestre redujo ingresos en un 3,3%.

<p>Gráfico ingresos sector telecomunicaciones</p>

Fusiones en el sector

Así pues, las telecomunicaciones están obligadas a cuadrar una difícil ecuación. Deben seguir invirtiendo en el desarrollo de nuevas redes para cumplir sus compromisos y no quedarse atrás frente a otros países del entorno, aunque con unos ingresos que de momento no parecen darse la vuelta dada la fuerte competencia existente.

La respuesta del sector ha sido doble. Ante un pastel menguante, la reacción empresarial es eliminar competencia. En 2014 se han producido dos grandes concentraciones entre empresas de telefonía móvil con otra de fija. Vodafone adquirió la de cable ONO y Orange está en proceso de fusión con Jazztel, una de las pocas independientes que ha apostado por el desarrollo del ADSL. La operación está pendiente de las autoridades de competencia comunitaria y española.

Las empresas del sector apuestan por acaparar todos los servicios y ofrecer paquetes 'quíntuples'

Pero estos movimientos no han sentado bien en las asociaciones de consumidores. Desde Facua denuncian que la «desaparición de operadores afectará a los precios a medio plazo». Benigno Lacort, director general de Ametic, considera que «en el mundo empresarial, las consolidaciones tienen como objetivo potenciar las sinergías que ofrece el tamaño,  que son especialmente importantes en sectores intensivos en inversión».

La segunda respuesta está detrás de estas operaciones de concentración. Los operadores quieren acaparar todos los servicios. Hoy es difícil hablar de ofertas de telefonía móvil, por un lado, y de telefonía fija, por otro. Se está imponiendo la paquetización. Las empresas intentan fidelizar a los clientes y venderles cada vez más producto en un único paquete. Actualmente se impone el ‘quíntuple’: "Voz y banda ancha fija, voz y banda ancha móvil y televisión de pago".

El español posee una media de seis dispositivos (móvil, ordenador, televisión, consola, tableta, navegador, e-book, decodificador TV y sistema de entretenimiento en el coche), según un estudio de Accenture. Eso le convierte en un consumidor digital avanzado. El perfil del usuario es el de una persona de 14-34 años –nivel socioeconómico medio-alto y con ligera mayoría de hombres frente a mujeres– que reclama más velocidad, seguridad y privacidad.

<p>Gráfico paquetes telecomunicaciones</p>

Entrevista a Benigno Lacort

Director general Ametic, Benigno  Lacort es Ingeniero Superior de Telecomunicación por la Politécnica de Madrid y ha cursado programas de Alta Dirección. Desde la patronal de las empresas tecnológicas españolas defiende el compromiso del sector de telecomunicaciones con la economía digital, como muestran sus inversiones en redes de banda ancha. 

¿Cuáles son las perspectivas del sector para 2015?

Se lo plantea como una continuación de su decidida apuesta en la inversión en la modernización y despliegue de nuevas redes de banda ancha, clave para el desarrollo de la Economía Digital.

¿Está respondiendo a la demanda de los españoles?

El compromiso del sector con España es indudable. Al contrario de otras infraestructuras como carreteras o ferrocarril, las redes de telecomunicaciones son soportadas en una gran medida por inversión privada. Los operadores han invertido continuamente grandes sumas para construir y mantener las redes sobre las que se apoya la Economía Digital en un entorno altamente competitivo y enfrentándose a crecientes cargas fiscales y regulatorias.

En 2014 se han producido dos grandes fusiones. ¿Afectarán a la competencia?

No tiene por qué. Hay que tener en cuenta que la crisis ha reducido los mercados impactando en la rentabilidad de las empresas y, sumado a ello, las exigencias regulatorias no dejan de crecer y las inversiones necesarias siguen siendo enormes. En paralelo, la calidad y cantidad de servicios no ha dejado de crecer y el precio al consumidor no ha dejado de bajar. Es importante reseñar que las telecomunicaciones son un sector deflacionario desde hace más de una década.

¿Seguirá la guerra comercial?

Consideramos que la expresión ‘guerra comercial’ no es adecuada porque no refleja el verdadero valor que el sector aporta a la economía española. Lo que sí es innegable es que las telecomunicaciones presentan continuas caídas de precios desde hace muchos años y, en paralelo, mantienen su compromiso con la inversión. 

El sector ha perdido 18.000 empleos en una década. ¿Aumentará en 2015?

A pesar de la disminución de ingresos, el sector está haciendo un esfuerzo por mantener el empleo, pero parece obvio que de seguir esta tendencia en los ingresos, mantener el empleo será complicado. Ametic ha propuesto medidas para hacer crecer el sector y percibimos sensibilidad por parte del Ministerio de Industria.