China: una inmigración diferente

La milenaria China posee una de las más antiguas tradiciones migratorias.
Según dicen, la Gran Muralla se construyó no sólo para impedir invasiones, sino también para evitar que los chinos emigraran.
 
Durante el maoísmo (1949-1976) estuvo prohibido emigrar. Su población, en su mayoría rural, se ha doblado en medio siglo.
 
Hoy, dentro del mundo rural, aún el 60% del total, sobran unos 250 millones de personas que son potenciales emigrantes (China da ahora pasaportes fácilmente). Fuera de sus fronteras, en el sudeste asiático sobre todo, viven unos 60 millones de chinos huaqiao (emigrados), el 5% de su población. En los EE UU hay unos 2,6 millones de chinos, muchos de ellos nacionalizados. Europa ha sido hasta ahora un destino menos buscado (unos 600.000 chinos viven en la UE).
 
La inmigración china en España, la mayoría llegada irregularmente, tiene características similares a la del resto de Europa (no eligen un país  en concreto) y, aunque en aumento, no es aún masiva. En España, los chinos legales eran 6.482 en 1991, 28.693 en 2000, pasando a los 73.936 en marzo de 2005 (13.120 más han solicitado la regularización). Estos inmigrantes provenían del sur, esencialmente de la provincia de Zhejiang, pero últimamente llegan muchos de Shanghai y del noreste, de Manchuria. La entrada en la UE suele pasar por los países del Este (la colaboración entre las triadas o mafias chinas y las albanesas o de la ex Yugoslavia es conocida). Las redes migratorias chinas, cada vez más dominadas por las triadas, aprovechan la demanda para explotar este filón (unos 13.000 euros por chino). Seguramente, la inmigración china en Occidente esté en sus comienzos, pero serán las propias comunidades chinas, muy organizadas y vinculadas a su Embajada, las que regularán su crecimiento (no tolerarían chinos mendigando en un país extranjero).
 
La china es una inmigración muy diferente de las demás. No vienen a buscar empleo en empresas nacionales, son un componente esencial del movimiento expansivo, que necesita instalar comerciantes y empresarios en todo el mundo. La noción de conglomerado, así como la de clan jerarquizado, es fundamental para entenderla. La creación de empresas es el objetivo base de la inmigración (más del 90% de los chinos en España tienen permisos dentro del sector servicios), y reposa sobre clanes familiares que hacen de motor (tíos, primos, etc.). Instalada una rama de un clan a partir de una actividad inicial (antes generalmente era un restaurante) y una vez pagadas entre todos las deudas, van facilitando a cada miembro la creación de otras empresas (tiendas de ropa, todo a cien, alimentación, talleres de confección, etc.), hasta crear un conglomerado económico. Deben, además, contribuir a la creación de un fondo financiero, que funciona como una banca destinada a dar créditos a los miembros de la comunidad. Si un negocio fracasa, el clan invertirá en otro. La endogamia (es raro que los chinos se casen con no chinos) refuerza las alianzas entre clanes e implica un equilibrio entre hombres y mujeres. Los chinos apoyan fuertemente la escolarización de los niños, para aprender la lengua, y también adoptan la nacionalidad, pero sin perder en lo más mínimo su vinculación con China.
 
- Próxima entrega: marroquíes.
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