Este malagueño se ha alzado con el primer puesto del premio Sumiller Nariz de Oro 2007. Es la primera vez que un andaluz gana la final de este certamen, que cada año convoca a unos 500 sumilleres de la hostelería nacional.

¿Qué requisitos debe cumplir un buen sumiller?

Es indispensable tener afición y cierta sensibilidad hacia el vino. Es el 50% de una buena mesa. También, una gran capacidad y ganas de aprender. Y la perseverancia es muy importante en un mundo de la cata largo y difícil.

¿Se tienen dotes innatas?

Creo que se tienen que educar los sentidos. Ninguno de los grandes profesionales con los que tengo la suerte de trabajar está dotado, fisiológicamente hablando: son personas muy preparadas y constantes. Eso es precisamente lo que, junto con un poco de suerte, me ha valido para ganar este concurso.

¿En qué consiste el trabajo de un sumiller profesional?

Es esencial tener psicología para acertar con un cliente que te pide consejo. Hacer maridaje supone que sepas qué es lo que quiere el comensal, qué clase de vino demanda, conocer sus características, recomendar y atinar.

Como experto, ¿en qué situación se encuentran los vinos malagueños?

Málaga está desarrollando ahora proyectos preciosos, sobre todo en la sierra, con los tintos, blancos y rosados. Muchos enólogos relevantes del extranjero están viniendo a catar nuestros vinos, y eso es un paso. Históricamente, la provincia ha sido puntera mundialmente en el vino de postres, pero desde hace varias décadas había una falta de profesionales y bodegas en otros sectores que hoy se está empezando a suplir. Esto nos va a hacer acceder a mercados más amplios.

BIO

Nació en Málaga (1960) y trabaja en el centro temático del vino Trujal Vinos. Le gusta practicar deporte con sus hijos.