La cuadragésima sesión del juicio se centró ayer en la videoconferencia desde Versalles (Francia), donde están presos tres islamistas relacionados con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, principal sospechoso en los atentados de Madrid y al que presuntamente pertenece el procesado El Haski.

Atila Turk, Ahmed M’Saad y su hermano Youssef M’Saad  se desdijeron de todo lo declarado ante la Policía francesa. Los hermanos M’Saad coincidieron al afirmar que El Haski no era ningún líder religioso y que su comportamiento no varió tras el 11-M: «Estaba muy tranquilo», matizó Youssef.

Tras estos testigos, llegó el turno de los peritos que analizaron el ADN e identificaron a los suicidas de Leganés. En la declaración reconocieron que sólo lo tuvieron fácil con dos de los terroristas y que para la identificación de los otros cinco tuvieron que recurrir  a la ayuda internacional y a detalles tan peregrinos como un hueso de dátil.

Especial sobre el 11-M, en www.20minutos.es