Tener un hijo no es una prioridad para las coruñesas.

Muchas esperan a tener trabajo estable, vivienda y sólo cuando pasan la treintena deciden ir a por el bebé.

El estrés laboral de esas futuras madres, unido a su avanzada edad para la maternidad y los tratamientos de fertilidad han disparado los partos prematuros en los hospitales coruñeses y ya representan al 10% de los nacidos, el doble que hace diez años y un porcentaje superior a la media nacional (8%).

Cada año hay alrededor de 4.500 partos en la ciudad, y uno de cada diez bebés nace antes de los nueve meses.

"Ahora las mujeres trabajan dentro y fuera de casa, y el estrés es mucho mayor. Y eso influye muchísimo en un embarazo", afirma Diana López Coronas, responsable de la UCI pediátrica de la maternidad privada Belén.

Este centro hospitalario, junto al Materno Infantil y el Modelo, han notado ese incremento de bebés prematuros.

"Incluso hemos tenido partos de mujeres de 40 años", afirma la especialista.

A Coruña presenta además otra particularidad: hay pocas mujeres inmigrantes, que son las que suelen tener hijos mucho más pronto.

"Por eso aquí las cifras de prematuros son tan elevadas", explica Diana López.

Tener un hijo prematuro no significa que el siguiente lo sea. Además, la ciencia ha avanzado mucho.

"Si sospechamos que nacerá antes de tiempo, le damos corticoides a la madre para que el feto desarrolle bien sus pulmones", afirma.

Problemas de crecimiento

Los niños prematuros son completamente sanos, pero los médicos reconocen que juegan con desventaja frente a los pequeños que han cumplido los nueve meses de gestación en la barriga de su madre.

"Algunos niños tienen problemas de crecimiento en los cuatro o cinco primeros años de vida y pueden presentar un sistema pulmonar o cardiaco inestable", asegura la doctora Coronas.

En algunos casos sufren deficiencias en el sistema motor (para andar, por ejemplo).

Para reducir esos efectos, los médicos de la clínica Belén hacen controles periódicos cuando abandonan el centro.