'Fracking’ para fracturar los tejidos vivos
En azul, fracturas entre células que se cerrarán tras varios minutos. IBEC/SINC

Un equipo de investigadores catalanes ha descubierto que en los tejidos vivos se produce fracking celular. El descubrimiento –que se detalla en la revista Nature Materials– abre la puerta a nuevas aplicaciones biotecnológicas. Los científicos creen esta técnica se podrá aplicar para causar pequeñas fracturas reversibles en tejidos de difícil acceso y utilizarlas para suministrar fármacos de forma controlada.

Según Xavier Trepat, investigador principal del grupo de Dinámica Integrativa de Células y Tejidos del Instituto de Bioingeniería de Catalunya (IBEC) que ha liderado el estudio, “una de estas aplicaciones sería la liberación selectiva de fármacos. Se podría utilizar esta técnica para causar pequeñas fracturas reversibles en tejidos de difícil acceso, y utilizar estas fracturas para suministrar fármacos de forma controlada”.

No es irreversible: el cuerpo es capaz de reparar las rupturas hidráulicas en 5 minutosEl concepto de fractura hidráulica o fracking –que se refiere habitualmente al uso de fluidos altamente presurizados para fracturar el subsuelo y liberar petróleo y gas– también juega un papel relevante en los tejidos epiteliales: los que recubren las superficies internas y externas de nuestro organismo. “La ruptura del subsuelo de la tierra es irreversible, mientras que el cuerpo es capaz de reparar las rupturas hidráulicas en menos de cinco minutos”, afirma Laura Casares, primera autora del artículo.

“Por este motivo, en condiciones normales las presiones hidráulicas que se generan en el cuerpo no causan ningún problema. Pero en condiciones patológicas o en tejidos envejecidos, el fracking podría causar o agravar enfermedades inflamatorias que se caracterizan por la infiltración de fluido en los tejidos”, detalla la investigadora.

El equipo ha desarrollado nuevas tecnologías para someter tejidos epiteliales a deformaciones mecánicas. “Queríamos entender cómo se comportan los tejidos vivos en respuesta a las deformaciones que experimentan como consecuencia del latido del corazón o de la respiración pulmonar”, afirma Trepat. “Esperábamos que frente a deformaciones muy grandes los tejidos se fracturarían por exceso de tensión, tal y como otros científicos habían propuesto anteriormente. Sorprendentemente, descubrimos que se fracturaban por fracking”, explica.

Para llegar a esta conclusión los investigadores combinaron los experimentos con el desarrollo de nuevos modelos teóricos. “El comportamiento del material fibroso que envuelve las células, llamado matriz extracelular, es muy parecido al de una esponja”, afirma Marino Arroyo, profesor del departamento de Matemática Aplicada de la Universidad Politècnica de Catalunya (UPC) y autor de la parte teórica del estudio. “Cuando comprimimos una esponja, ésta libera agua. Lo mismo pasa cuando comprimimos los tejidos de nuestro cuerpo: liberan agua y cuando ésta impacta contra las células crea fracturas hidráulicas”.