La huella francesa es su sexta obra y está en las librerías desde el 3 de mayo. Revela sorprendentes anécdotas, como que Napoleón pasó revista a sus tropas en el Campo Grande.

¿Es una historia basada en hechos reales?

Casi. Unos amigos acogieron una chica de intercambio de Lille y se preguntaban qué podrían mostrarle de la ciudad. Ahí surgió la idea y el presentarlo de forma dialogada bajo la mirada de una chica francesa en Valladolid.

La influencia francesa, ¿es tanta como para escribir un libro?

Más de lo que nos imaginamos y a todos los niveles: artístico, industrial, educativo. No se reduce sólo a Renault. Los inicios del ferrocarril trajeron muchos ingenieros franceses, entre ellos al abuelo de Delibes.

En el libro abundan los datos, ¿ha sido laborioso?

Han sido varios años de trabajo de documentación y de barrido bibliográfico.

¿Y un descubrimiento que le sorprendió?

Que uno de los exponentes de la escultura, Juan de Juni, era francés, aunque se le castellanizó el nombre.

Como profesor, habla de la influencia en la educación.

Buena parte de los orígenes de la enseñanza privada o concertada en Valladolid estuvo en manos de religiosos franceses. Maristas, el Lourdes, San Viator, la Alianza Francesa…

¿Es cierto que pucela viene del término francés pucelle, que significa doncella?

Es tan hermoso que me gustaría creer que se llamó pucelanos a los caballeros que acompañaban a la doncella (pucela) de Orleáns. Pero comparto la teoría de Joaquín Díaz: nos dieron el nombre porque Valladolid tuvo la exclusiva del cemento de Puzzeli, una ciudad italiana, y desde aquí se distribuía al resto de España. Así que cuando llegaban los de Valladolid, venían los pucelanos, que traían el cemento de Puzzeli.

¿Es una lectura muy educativa, tiene moraleja?

Sólo pretende reflejar de forma didáctica que en los tiempos europeos, es más lo que nos une que lo que nos separa.

¿Y los vallisoletanos, hemos dejado huella en Francia?

No hay más que ir a Lille para ver que también pusimos picas en Flandes.

Bio

Tiene 54 años, es Licenciado en Ciencias de la Educación, historiador y profesor en el Colegio San Agustín.