Los Mossos d'Esquadra han detenido durante el pasado fin de semana 19 carteristas reincidentes que robaban en la red de metro de Barcelona y que hoy mismo pasarán a disposición judicial, según ha informado la policía catalana.

La banda acumulaba un millar de hurtos en el metro desde noviembre de 2005
La banda organizada de carteristas habría realizado
un millar de hurtos en los andenes del metro desde que los Mossos d'Esquadra se desplegaron en Barcelona.

Para conseguir que los detenidos no quedaran en libertad, como sucedía hasta ahora, se les acusa de pertenencia a asociación ilícita y a un delito de hurto por acumulación de cuatro falta no enjuiciadas.

Mujeres de 18 a 30 años

La mayoría de los detenidos son mujeres de Bosnia y Herzegovina (BIH) y tienen edades comprendidas entre los 18 y los 30 años y que actuaban en pequeños grupos. Residían en ciudades del área metropolitana como Castelldefels, Badalona, Gavá, Cornellá, Cerdanyola o Sant Joan Despí.

Se les ha imputado a cada un cuatro faltas no enjuiciadas para que no puedan quedar en libertad
A las detenidas se las acusa de hurto con agravante de producir daños de especial consideración contra TMB (Transports Metropolitans de Barcelona) y entre todos los detenidos podrían acumular hasta mil denuncias.

La compañía cifra en millones de euros, segun un estudio que ha realizado, las pérdidas que la actuación de estas carteristas le ha producido lo que sería motivo para solicitar la entrada en prisión de los detenidos.

Normalmente cuando un carterista es detenido por un hurto se le impone una multa y se la deja libre pero la acumulación de delitos de estas personas y los daños millonarios que producen a una empresas puede facilitar que entren en prisión.

Robos en hora punta

Los integrantes de esta bandas solían cometer sus atracos entre las cinco y las siete de la tarde, cuando hay más usuarios, en las estaciones céntricas o las que sirven de intercambiador como las de Catalunya, Arc de Triomf, Plaça Espanya, Sants, Passeig de Gràcia, Diagonal, Liceu y Urquinaona.

Los delincuentes abordaban a sus víctimas en los vestíbulos o en la entrada a los convoyes y les robaban las carteras o los bolsos utilizando métodos como el de la pinza o el tapón.

Habitualmente se quedaban con el dinero o los billetes de trasnporte y se deshacían de la documentación y las tarjetas de crédito que lanzaban a la papelera o a la vía del tren.