Ana Botella
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella Fernando Alvarado / EFE

Madrid ha aprobado por fin un plan para intentar frenar la polución en la ciudad. Después de años de reticencias municipales, el Ayuntamiento de la capital ha dado el visto bueno este jueves en Junta de Gobierno a un protocolo de medidas para episodios de alta contaminación que entrará en vigor el próximo 1 de marzo. En concreto, el Consistorio se ha propuesto reducir los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire madrileño limitando la velocidad en la M-30, prohibiendo el estacionamiento de vehículos de no residentes en la zona SER (área de parquímetros), restringiendo la circulación al 50% en el centro y promocionando el uso del transporte público. Estas medidas se activarán solo cuando se alcancen altos niveles de polución.

El NO2 es un gas tóxico que color parduzco que puede dañar el aparato respiratorio pudiendo causar daños pulmonares Este protocolo, que se aprobó inicialmente el 17 de julio, llega con retraso (estaba previsto inicialmente para septiembre), tras las reiteradas llamadas de atención de la Comisión Europea y después de que la capital ya haya sobrepasado todos los niveles de polución por NO2 autorizados para todo el año en la primera semana del mes de enero. La legislación actual prohíbe que las metrópolis europeas rebasen más de 18 veces al año su Valor Límite Horario, establecido en 200 microgramos de contaminante por metro cúbico durante una hora. El NO2 es un gas tóxico que color parduzco que puede dañar el aparato respiratorio pudiendo causar daños pulmonares. Se origina por la combustión de los motores de los vehículos o en las centrales eléctricas.

El plan de actuación del Ayuntamiento, que tiene "carácter preventivo" se pondrá en marcha cuando "puedan registrarse niveles excepcionalmente elevados de dióxido de nitrógeno", aseguran fuentes municipales. Cuenta con tres niveles de actuación. El nivel de preaviso se aplicará cuando en dos estaciones de una zona se superen los 200 microgramos/m3 durante dos horas consecutivas. En este caso, la primera medida será informar a los responsables de la gestión de la calidad del aire para que sigan de cerca la evolución.

Si esta situación se produce durante dos días se informará a la población y se limitará la velocidad en la M-30 y las carreteras de acceso a la capital (a partir de la M-40) a 70 km/h o el límite inferior que esté señalizado. Esta medida se realizará en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT). Esto supone una novedad respecto al informe inicial, donde no se restringía la velocidad en la M-30 hasta los cuatro días de preaviso. Al tercer día, la información se extenderá a los servicios autonómicos competentes en salud ambiental, asociaciones médicas y de pacientes y se prohibirá además el estacionamiento de vehículos de no residentes en la zona SER (excepto vehículos comerciales, autotaxis en servicio, vehículos de personas con movilidad reducida y vehículos 0 emisiones). También se promocionará el uso del transporte público.

La Policía Municipal establecerá filtros de entrada en todos los accesos al área en cuestión, no permitiendo el paso a los vehículos no autorizados El segundo nivel es el de aviso. Se pondrá en marcha cuando en dos estaciones de una zona se superen los 250 microgramos/ m3 durante dos horas consecutivas. En este momento se limitará la velocidad en la M-30 y en las carreteras de acceso a Madrid a 70 km/h o el límite inferior que esté señalizado y se informará a la población. Si la acumulación de este gas tóxico permaneciese tres días consecutivos las medidas serán más drásticas: se restringirá la circulación del 50% de todos los vehículos en los distritos interiores de la M-30 (excepto transporte público, transporte escolar, vehículos comerciales, vehículos 0 emisiones, de personas con movilidad reducida, servicios esenciales, motos y ciclomotores) y de los taxis vacíos (excepto ecotaxis y eurotaxis —para personas con movilidad reducida—), se prohibirá el estacionamiento de vehículos de no residentes en la zona SER y se promocionará el uso del transporte público. Los conductores que quieran entrar al centro deberán buscar una alternativa como, por ejemplo, utilizar el autobús o el metro.

Para distinguir los vehículos que tendrán prohibida la entrada en la almendra central se utilizará el último dígito de las matrículas. Podrán circular en días pares los vehículos cuya matrícula acabe en número par y en días impares aquellos vehículos cuya matrícula acabe en número impar. Para controlar el correcto cumplimiento de las normas "la Policía Municipal establecerá filtros de entrada en todos los accesos al área en cuestión, no permitiendo el paso a los vehículos no autorizados", segun recoge el protocolo. Además, "los Agentes de Movilidad harán controles aleatorios del cumplimiento de la medida en el interior de la almendra central, imponiendo sanciones en caso de incumplimiento".

Nivel de alerta

El último nivel es el de alerta. Se activará cuando en tres estaciones de una zona se superen los 400 microgramos/m3 durante tres horas consecutivas. En este extremo, se tomarán todas las medidas señalas anteriormente y se sumará una más: la restricción de la circulación del 50% de los vehículos en la M-30. Para ello, "la Policía Municipal establecerá controles aleatorios en distintos puntos de la ciudad (fundamentalmente salidas) y en caso de incumplimiento impondrá la correspondiente sanción", dice el protocolo. En colaboración con la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de la Dirección General de Tráfico se establecerán filtros adicionales de entrada en el perímetro de la M-40, controlando el acceso y el cumplimiento de las restricciones haciendo uso del equipamiento de gestión de tráfico.

La alcaldesa, Ana Botella, ha remarcado este jueves que Madrid "no ha tenido nunca una situación de alerta por contaminación" y que son "muy esporádicas" las situaciones en las que se han dado episodios de concentración elevada de dióxido de nitrógeno. Sin embargo, desde 2011 se han dado al menos cinco episodios con elevados niveles de contaminación de NO2. El más grave ocurrió en 2011 cuando una boina persistió durante días en el cielo de Madrid. Ciudades como Barcelona ya cuentan con un protocolo de contaminación atmosférica por razones medioambientales. La última vez fue activado el pasado 9 de enero en 40 municipios de su área metropolitana. Se alcanzaron niveles de 180 microgramos/m3 de NO2 en algunas estaciones cuando el límite a evitar, según el protocolo existente, es de 200 microgramos. Su activación conllevó limitar a 90 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en las vías rápidas.

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