Ir por Vigo en una silla de ruedas es misión imposible
El problema, la doble fila que imposibilita que las rampas puedan apoyarse sobre las aceras.
Tirar la basura, sacar dinero en un banco, ir al cine o entrar en una cafetería es hoy una misión imposible para las personas en silla de ruedas. Tareas cotidianas son una carrera de obstáculos para Miguel Ángel Alonso, de 35 años, o Francisco Díaz, de 21.

«Vigo no es una ciudad accesible para nada y, quien diga lo contrario, es una mentira como un templo», asegura Francisco. Por zonas, los minusválidos reconocen que en el centro de la ciudad se han realizado obras para rebajar el bordillo de las aceras. Sin embargo, recuerdan que «en barrios como Teis, es imposible avanzar». Como solución, bajan a la carretera corriendo el riesgo de ser arrollados por los vehículos.

En 2001 el Concello presentó un Plan Especial de Actuación para la Accesibilidad. Sin embargo, hoy la mayoría de los establecimientos públicos de la ciudad cuentan con escalones de acceso lo que dificulta la entrada tanto para los minusválidos como para las personas que porten un carrito de bebé, por ejemplo. Además, los contenedores de basura quedan demasiado altos para quien tiene que utilizar silla de ruedas.

En el transporte público la situación no mejora. «En los autobuses con rampa manual tienes que llevar un acompañante que te la baje», señala Francisco. Durante este año, Vitrasa tiene previsto conseguir que la mitad de su flota (118 vehículos) cuente con rampa eléctrica.

Según el II Plan de Acción de Discapacidad el 9% de la población tiene discapacidad. En Vigo son casi 30.000.

Premio por eliminar barreras

El pasado mes de enero, Vigo recibió de manos de la Unidad Provincial de Parapléjicos de A Coruña, uno de los premios Millenium Siglo XX-XXI por la eliminación de las barreras arquitectónicas de las calles. Sin embargo, los afectados aseguran que este tipo de galardones les «dan la risa». Aun así, desde el Concello aseguran que entre 2005 y 2006 se incrementó un 333% el presupuesto destinado a acometer obras de mejora de la accesibilidad.

El tráfico les impide coger un autobús

A pesar de que el 79% de la flota de Vitrasa cuenta con rampas eléctricas, manuales o plataformas bajas, muchas veces los minusválidos no pueden acceder hasta el autobús. El problema, la doble fila que imposibilita que las rampas puedan apoyarse sobre las aceras.