Este año han llegado ya 454 sin papeles desde Canarias

Supone casi una cuarta parte de los que el Gobierno ha repartido por España. Desde el año 2003 se han multiplicado casi por cuatro los inmigrantes trasladados a Andalucía.
Aquí no los quieren; en sus países se niegan a recibirlos. Son un problema para los gobiernos ricos de Europa; una boca menos que alimentar en el lugar donde nacieron. Imagine una vida que sólo cuenta en las estadísticas de los cayucos que alcanzan las costas de Canarias.En ese caso están los últimos 454 inmigrantes, casi todo subsaharianos, que han llegado a Andalucía entre el 1 de enero y el 10 de mayo de este año en vuelos desde Canarias, según la Secretaría de Estado de Inmigración.

Suponen casi el 25% de los 1.896 sin papeles que el Gobierno ha repartido en lo que va de año por Madrid, Barcelona, Murcia, Valencia, Málaga y Algeciras (donde hay centros de internamiento de extranjeros). En nuestra comunidad, su primera parada es el aeropuerto de Málaga. De allí, se distribuyen en autobuses entre los centros de Málaga y Algeciras.

2006, año récord

Pese a que Andalucía no ha sido la comunidad que más irregulares ha acogido desde 2002 (cuando comenzaron los traslados de Canarias a la Península), en los últimos cuatro años los inmigrantes que han desembarcado en vuelos se han multiplicado casi por cuatro. Se ha pasado de recibir 1.250 hasta los 4.495 que llegaron el año pasado.

Si en 2003 recalaron aquí 1.868, en 2004 no llegó al millar y en 2005 fueron apenas 435, según una respuesta parlamentaria del Gobierno al PP. Pero 2006 batió todos los récords. Sólo en septiembre nos enviaron 688, aunque la mayor oleada se registró entre octubre y diciembre: 2.090, casi el doble de los recibidos de enero a septiembre.

Más información en la p.12.

«Inexpulsables e irregularizables»

El reparto depende de la capacidad de los centros de internamiento y de la presión migratoria de cada comunidad, explican en la Secretaría de Estado de Inmigración. Todos traen una orden de expulsión que no se puede ejecutar porque en sus países de origen no los reciben. En los centros están menos de una semana y después pasan al cuidado de las ONG que ponen  pisos a su disposición por toda Andalucía, pero allí no tienen cabida para más de 15 días. El problema es que al tener una orden de expulsión, los inmigrantes no se podrán nunca regularizar. «Son inexpulsables e irregularizables», dice Málaga Acoge. Andalucía Acoge se negó a participar de estos programas pues puso como condición que se eliminara la orden de expulsión. «No queremos ser meros cuidadores de estas personas», defienden.

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