El maíz transgénico podría escapar a los controles de calidad, lo que apunta Greenpeace en el informe "¿Qué cantidad de toxina Bt producen realmente las plantas de maíz transgénico MON810?".

En el se demuestra la alta variabilidad del contenido de una toxina insecticida, denominda Bt, presente en los maíces transgénicos MON810 de la multinacional Monsanto, cultivados comercialmente tanto en España como en Alemania.

Para realizar esta investigación se analizaron en 2006 en ambos países más de 600 muestras de hojas de este maíz y el principal resultado al que se llegó es que las concentraciones de toxina Bt en las plantas son altamente impredecibles y variables, por lo que, por ejemplo, las plantas de un mismo campo llegan a diferir entre sí hasta 100 veces.

Además, la concentración de toxina es completamente diferente de los niveles ofrecidos por Monsanto cuando solicitó la autorización para comercializar este peligroso maíz.

Nuevas incertidumbres

Estos datos arrojan nuevas incertidumbres y preocupaciones con respecto a la seguridad y la calidad del maíz transgénico, y ponen en entredicho el sistema de autorizaciones de la UE.
Greenpeace considera un claro signo de irresponsabilidad que el actual Gobierno no solamente siga tolerando el cultivo de las variedades transgénicas MON810, que aprobó el anterior ejecutivo, sino que siga autorizando nuevas variedades de este maíz cuando no se conoce el comportamiento de cada una de ellas.

“Queda claro que el estudio presentado por Greenpeace demuestra una vez más que los resultados del experimento de los transgénicos a escala mundial son impredecibles”, ha afirmado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña contra los transgénicos de Greenpeace.

“Es absolutamente irresponsable realizar estudios de evaluación de riesgos y aprobar ningún transgénico antes de que hayan sido definidos métodos estandarizados y suficientemente fiables para determinar las concentraciones de Bt“, ha añadido Carrasco.