La pequeña localidad burgalesa de Quintalara, en la que residen unos 30 vecinos, aspira a poder llegar a financiar el 10 por ciento de su presupuesto, que ronda en torno a los 30.000 euros, con el aprovechamiento del terreno trufero municipal.

Así lo ha explicado a Europa Press el alcalde de Quintanalara, Rubén Heras, quien ha insistido en que su aspiración es conseguir unos 1.000 euros por cada una de las cuatro hectáreas municipales en un horizonte a largo plazo, que ha situado en unos siete años aproximadamente.

"Hay que ver cómo evoluciona", ha aclarado Rubén Heras, quien ha reconocido que la primera cosecha de trufa recogida esta campaña en las cuatro hectáreas municipales ha sido "muy testimonial" y, a falta de concluir el mes de marzo, se ha situado en unos 100 gramos. La idea del regidor es sacar a subasta este terreno municipal en uno o dos años y partir de una cantidad de unos 100 euros por hectárea para alcanzar esos 1.000 euros en otros cinco años, si bien hay que analizar cómo evoluciona el cultivo.

Heras ha destacado la necesidad de recuperar este cultivo para dinamizar la economía de este municipio burgalés que ha acogido la I Feria de la Trufa Negra de Burgos organizada por la Asociación para el Desarrollo de la Tierra de Lara con dos objetivos, dar a conocer el poder gastronómico de este hongo y reivindicar la importancia de recuperar las plantaciones de encinas y robles micorrizados "de gran potencial" en el terreno de Burgos.

El proyecto municipal en torno a la trufa negra se remonta a hace ocho años cuando Quintanalara llevó a cabo una plantación de cuatro hectáreas de encinas microrrizadas con el objetivo de fomentar la recolección de este hongo recogido históricamente en los montes de la zona por truficultores foráneos de Aragón y Cataluña.

De hecho, en estos momentos el Ayuntamiento de Quintanalara ingresa unos 600 euros por el arrendamiento a un truficultor de Lérida del monte en el que se dan las trufas negras.

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