José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy coincidieron este viernes en Palma de Mallorca donde, a la misma hora y a escasa distancia, confirmaron que el terrorismo y la corrupción urbanística van ganando por goleada cuando se llega al ecuador de la campaña.

La cita resultaba especialmente atractiva porque las mismas encuestas que pintan pocas variaciones en el mapa autonómico general apuntan a Baleares como uno de los pocos sitios en los que puede haber cambios. Y además allí están Andratx e Ibiza.

Urbanismo "salvaje"

Zapatero no dejo pasar la ocasión para contraponer a la idea del PP de que "hay que salvar España" la de que "hay que salvar a España del urbanismo salvaje que sólo produce el beneficio y enriquecimiento fácil de unos pocos a costa de la mayoría y del futuro de todos".

"Una cosa es gritar 'España', y otra es hacer por España", subrayó el presidente del Gobierno, quien no dijo ni "mu" de las declaraciones de Pernando Barrena -ese que no se presenta pero habla todos los días- en el sentido de que el PSOE se reunió hasta en 25 ocasiones con Batasuna desde 1999 y reconoció "la naturaleza política del conflicto".

No sorprendió que al presidente del PP, Mariano Rajoy, sí le gustara el tema, ni que volviera a pedir a Zapatero que rompa su silencio al respecto, como tampoco que previamente en Ibiza dijera que el presidente del Gobierno no viaja a esa isla porque "tendría que dar explicaciones" sobre otro presunto caso de corrupción.

Los candidatos locales aprovecharon la presencia de los líderes de su partido para reforzar sus posiciones y, así, el presidente balear, Jaume Matas, reprochó a Zapatero un curioso incumplimiento: "no ha vuelto a veranear a Menorca, tal como me prometió", dijo.

Por su parte, el candidato autonómico socialista, Francesc Antich, pidió a los ciudadanos que hicieran con los dirigentes del PP lo que se haría en una empresa privada: "finiquito y a la calle".

"Tortas" castizas

Mientras se escenificaba en Baleares la "ensaimada nacional" de las elecciones, en Madrid siguen con unas castizas tortas a cuenta de la preguntita de marras que Miguel Sebastián le hizo a Alberto Ruiz-Gallardón y que hoy el socialista convirtió en una afirmación: "en Madrid hubo un trato de favor a personas imputadas en la Operación Malaya".

En el PSOE fueron hoy un poco menos tibios en su respaldo al candidato socialista al ayuntamiento de Madrid, que recibió el apoyo, entre otros, de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y del candidato a la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas.

"Ya está bien de que don Alberto Ruiz-Gallardón se pasee por Madrid haciéndose la víctima", dijo Simancas, coincidiendo así con Gaspar Llamazares que, tras desmarcarse ayer de la trifulca, aseguró hoy que el PP "tiene la piel muy fina".

Llegamos al ecuador de la campaña y se nota que algunos empiezan a pensar ya en el día después. Por eso Zapatero criticó las "carantoñas" que a su juicio está haciendo Rajoy a CiU y PNV para posibles pactos, mientras hasta ahora sostenía que los nacionalistas "iban a romper España".

Y es que Rajoy insiste en que su partido es de fiar y puede llegar a acuerdos con cualquiera que esté "en el sentido común", mientras que va por las ciudades españoles ofreciendo "sitio" en el PP a los que votaron socialista en los últimos comicios y que ahora se sienten defraudados.

El líder de IU, Gaspar Llamazares, estuvo en Asturias -su casa- y allí se refirió al voto a su formación como el auténtico "voto útil" entre PSOE y PP.

Criticó a Rajoy por pasarse todo el rato leyendo el Gara y le pidió que le eche también un vistazo a la prensa de Baleares y se entere de los casos de corrupción. Mañana viajará él también a las islas.