TTIP
Protesta en Berlín, el 17 de enero, contra el tratado de libre comercio. GTRES

Lo llaman TTIP, TAFTA o ACTI, acrónimos del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones que se ha estado negociando a puerta cerrada entre la Unión Europea y  EE UU. Distintos nombres para un único propósito multisectorial: crear un área comercial con 800 millones de consumidores. El objetivo del acuerdo es negociar puntos en común entre dos bloques económicos muy importantes pero con tradiciones regulatorias distintas. Quiere establecer el faro comercial de Occidente a juicio de sus defensores, facilitando el crecimiento, liberalizando servicios y defendiendo al eje atlántico del creciente poder asiático. Será una “constitución de las multinacionales” o un “caballo de Troya” que definirá un orden legal por encima de derechos sociales y medioambientales, alegan sus detractores.

El objetivo del acuerdo es negociar puntos en común entre dos bloques económicos muy importantes

Por filtraciones de plataformas como Wikileaks o Filtra.la, en 2014 conocimos la materia secreta de este tratado. Un mandato que otorgaba competencia exclusiva a la Comisión Europea para negociarlo. Un intrigante acuerdo de libre comercio e inversiones entre Europa y EE UU. Tanto por el tamaño del socio (Estados Unidos) como por su ambición, al querer renovar, armonizar o converger las barreras protectoras que dificultan los intereses del comercio en el Atlántico norte, estamos frente algo nuevo y con un potencial de impacto gigantesco.

La ciudadanía europea está en alerta, sumida en un proceso de deterioro social y con su blindaje social, el estado del bienestar, dañado por años de crisis. La desconfianza crece en un planeta en el que el 1% de la población tendrá para 2016 más dinero que el 99% restante, según el último informe de Intermón Oxfam.

El contenido de momento es secreto. Su contenido real se encuentra aún oculto en las sombras de las negociaciones, y por eso los críticos juegan con las metáforas y lo llaman “tratado vampiro”. Los parlamentarios solo pueden acceder a partes del mismo en una sala de lectura cerrada, de la que no se pueden extraer fotografías ni documentos.

El TTIP busca establecer el mayor mercado libre del mundo entre Europa y Estados Unidos, un intento de negociación integradora, eliminando las barreras arancelarias o buscando una mayor armonización regulatoria, es decir, aquellas leyes de protección social, laboral, medioambiental... que impiden u obstaculizan el comercio libre entre distintos marcos normativos. La UE asegura que no se trata de convencer al otro de cambiar sus respectivos sistemas, cosa difícil por su amplitud de materias. El tratado aspira a liberalizar los servicios y las inversiones.

Los puntos más conflictivos

El Tratado toca asuntos polémicos que generan alarma en la ciudadanía de todos los Estados miembro de la UE. En concreto, el miércoles fue trending topic en España el hashtag  que revolucionaba Internet pidiendo un periodismo comprometido que informara sobre el TTIP.

Dependerá de cómo quede la regulación final, y si EE UU y Europa acaban por ponerse de acuerdo en lo que llaman "eliminar las barreras comerciales" (suprimir aranceles, normativa innecesaria, restricciones a la inversión, etc.) y simplificar la compraventa de bienes y servicios. Los críticos creen que detrás de estos conceptos hay una voluntad oculta de imponer una doctrina neoliberal por encima de los derechos ciudadanos y medioambientales.

  • TRIBUNALES DE DISPUTAS PRIVADOS. Una de las bestias negras. Se trata de crear tribunales ad hoc privados que capaciten a las multinacionales a demandar a los Estados, y sin instancia superior. La Unión Europea, después de una consulta pública, dice buscar el medio para hacerlos transparentes y asegurar el derecho a legislar.
  • SEGURIDAD ALIMENTARIA. La UE ha afirmado que no rebajará los estándares de seguridad. Para los críticos, podría implicar la entrada en la UE de productos transgénicoso modificados genéticamente (se estima que el 70% de los productos que procesa EE UU los contienen). Europa prohíbe unos 1.400 productos químicos, EE UU solo 12.
  • TRABAJO Y PIB. Para sus defensores, gracias al TTIP habrá creación neta de empleo, con 400.000 puestos de trabajo de los cuales prometen 150.000 para España. Sin embargo, otros estudios han alertado de que entre 430.000 y 1,1 millones de empleos podrían verse desplazados como consecuencia de la implementación del tratado.
  • DERECHOS LABORALES. Armonizar dos modelos laborales tan distintos preocupa a la opinión pública. La Unión Europea ha prometido que con el TTIP no se rebajarán los estándares laborales. Comparando: España ha ratificado 133 convenios de la OIT; Estados Unidos solo 14, y restringe la negociación colectiva y la huelga.
  • BIENESTAR ANIMAL. La UE es menos permisiva con hormonas del crecimiento, piensos modificados genéticamente, y antibióticos. Los críticos alegan que EE UU tienen leyes de transporte animal anticuadas, y que hay seres que están excluidos de medidas de protección como los de granja o los usados para experimentación.

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