Tess Munster
La modelo de tallas grandes Tess Munster posa en ropa interior. Milk Management

La belleza puede ser desobediente y oblicua. Jaspeada por cicatrices. Soberbia y hostil ante la perfección. 

La de la estadounidense Tess Munster, de 29 años, es mórbida y perlada, mantecosa, llena de suntuosidad y contorneada por curvaturas laxas. Con una estatura de 1,65 y un peso de 120 kilos, acaba de ser fichada por Milk Management, una de las agencias de modelos más importantes del mundo. "Me decidí a emplearla tras ver el seguimiento que tenía en Internet y cómo transmite desde allí mensajes positivos a mucha gente. Ella es la voz de muchas personas que permanecen en silencio", explica a 20minutos Anna Shillinglaw, responsable de la empresa, quien reconoce que las redes sociales son hoy determinantes a la hora de una contratación. Antes de concluir, dedica un elogio a su nueva pupila: "Creo que el cielo es el límite de Tess".

Era gordita y de corta estatura, el acoso escolar fue constante La nueva incorporación de Milk Management no es, desde luego, una maniquí al uso. Además de ostentar unas medidas muy superiores a las que exhiben sus compañeras habituales de tallas grandes (hasta ahora, en torno a la talla 42; Tess tiene una 54), Munster se ha convertido en una especie de activista y gurú gracias a su actividad en la Red. Bajo el término en Instagram #effyourbeautystandards (#fuera los cánones de belleza) dispara recados contra la tiranía del mundo de la estética y reivindica la sensualidad de sus redondeces infinitas en instantáneas en las que posa con escotes generosos, coquetos vestidos de pin-up y con ropa interior.

No faltan las respuestas a sus seguidoras, que le confían sus problemas de sobrepeso y el dolor que esto les ha acarreado. "Era gordita y de corta estatura. El acoso escolar fue constante", confiesa la modelo en su página web oficial. Allí explica que el modelaje le ayudó a ganar seguridad en sí misma y que su principal motivación hoy es "inspirar y transmitir fuerza a las mujeres de todo el mundo".

Munster no es la única modelo que, en los últimos años, ha hecho tambalear los patrones de la moda con una apariencia poco convencional. La mirada estrábica de la londinense Moffy revolucionó en 2013 revistas, fotógrafos y redes sociales, dispuestos a venerar defectos y abrazar las diferencias.

Un año más tarde, y tras una adolescencia marcada por las burlas de sus compañeros, Winnie Harlow se convertía en la primera modelo del mundo con vitíligo y en musa de Desigual (hoy pasea su piel felina y moteada por las grandes pasarelas).

La dominicana Jillian Mercado ha protagonizado una de las últimas campañas de Diesel, con look vaquero y sentada en su habitual silla de ruedas, de la que no se ha separado desde que a los 12 años le diagnosticaran una distrofia muscular espástica. "Esto demuestra que cualquier cosa en este mundo es posible. Con trabajo se pueden mover montañas", escribió tras la experiencia.

El público está a favor de una mayor diversidad

Los casos más variopintos se suceden en las pasarelas y los estudios fotográficos, donde Shauns Ross, el primer modelo afroamericano albino, enturbia los objetivos con una belleza abrumadora. O donde la africana albina Hopa ha olvido el miedo y el desprecio que sufrió en la infancia.

También la estadounidense Rebekah Marine, de 22 años y manca de nacimiento, celebra su singularidad. La joven alterna el modelaje con su contribución a la asociación Models of Diversity  (Modelos de diversidad). "Sabemos que el público está a favor de una mayor diversidad así que nuestra intención es cambiar la forma en la que la industria de la moda piensa y responde a las necesidades de todos los compradores", indica su fundadora, Angel Sinclair.

Una industria aún reacia

Pese a ejemplos como los de Tess Munster, la experiencia demuestra que la industria de la moda es aún reacia a promover físicos poco convencionales, pese a que su presencia suele ser muy rentable desde el punto de vista promocional. Entre los escasos ejemplos, además de Milk Management, destaca la agencia berlinesa Misfit. Dirigida por el británico Del Keens, su catálogo reúne físicos extraordinarios, a veces con peinados extravagantes, discapacidades, marcas o tatuajes. Bajo el nombre de Ugly models (Modelos feos), una agencia londinense deja claro  que lo suyo tampoco es la búsqueda de la perfección. En Chile, No Agency apuesta por los rostros "con personalidad", no siempre equilibrados.