Arremeten unos contra otros. Las sospechas volcadas estos días por el candidato del Partido Andalucista a la Alcaldía de Sevilla, Agustín Villar, sobre la vinculación de Al Qaeda con la futura mezquita de Sevilla ha hecho saltar toda una red de acusaciones entre los partidos políticos aspirantes al Gobierno municipal.

Izquierda Unida lo calificó ayer como el «Le Pen sevillano» y lo acusó de «azuzar la xenofobia y el racismo, la exclusión por razón de procedencia, religión o color». La agrupación lamentó que se hagan acusaciones de este tipo sin tener pruebas.

El PSOE tampoco se ha resistido a entrar en el entramado de la polémica culpando al PA de convertir la campaña electoral en «una payasada» con el conflicto generado tras las acusaciones de la mezquita.

El PA ha contestado manifestando que «quienes están sentados en el banquillo de los acusados son Monteseirín y Torrijos» que, según Villar, deben explicar quién se ha beneficiado de las facturas falsas o quién ha sido el responsable del desalojo de Los Bermejales. Pero no ha aludido a las pruebas por las que lanzó la sospecha.

Entidades islámicas

La Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas acusa a Villar de «integrista». Se solidariza con la promotora de la mezquita y manifiesta que en los países europeos estos templos se financian con los donativos de los fieles.