Entre un BMW y un Renault Mégane. Así es cómo vino al mundo el tercer hijo de los Yong, una pareja de origen chino vecina de Puente de Vallecas.

La mujer, de 29 años, se puso de parto a las 10.00 horas en plena vía pública, entre las confluencias de la calle Monte Igueldo y la avenida de San Diego. Ante la inminencia del nacimiento, un concesionario de vehículos de ocasión fue el improvisado paritorio. La casualidad hizo que una transeúnte, enfermera de profesión,  pasase por allí y asistiera en el parto. No estuvo sola, la acompañaron José Enrique Navarro, de 50 años, y su hijo Enrique, de 18. Los empleados del concesionario  hicieron las veces de improvisadas matronas.

Al parecer, minutos antes de las 10 de la mañana, la parturienta salió a la calle en busca de un taxi, ya que se encontraba mal. No encontró ninguno y como su estado empeoraba pidió ayuda en la tienda de coches.

«Íbamos a sentarla en una silla, pero no dio tiempo. Se tumbó en el suelo y rompió aguas», afirma Enrique.

Cuando el Samur llegó, la mujer ya había alumbrado a un bebé de 2,8 kilos. Los médicos trasladaron a la madre y al recién nacido al hospital Gregorio Marañón, donde permanecen ingresados. Ambos se encuentran en perfecto estado.

«Vi una mujer pidiendo un taxi...»

Enrique Navarro no olvidará nunca aquella mañana en la que ayudó en el nacimiento de un bebé: «Vi a una mujer pidiendo un taxi, estaba de parto. Menos mal que apareció una enfermera por ahí, que si no... Cuando el niño asomaba la cabeza me dio mucha impresión».