Larry Burrows, English (1926–1971). The mission over, Farley gives way, from Yankee Papa 13, 1965
Un marine de los EE UU entra en crisis de nervios durante la guerra de Vietnam. Foto de Larry Burrows © Larry Burrows - The Nelson-Atkins Museum of Art, Kansas City

Desde que los EE UU iniciaron la guerra anticolonial de independencia (1775-1883) al menos 1,3 millones de efectivos militares de los ejércitos del país han muerto —y 1,5 han resultado heridos— en el campo de batalla. Los ciudadanos estadounidenses que optaron por las armas o fueron obligados a alistarse por las leyes de conscripción obligatoria han intervenido en más operaciones bélicas que los de ningún otro país. La exposición de fotografía American Soldier (Soldado Americano, según la traducción textual del capcioso gentilicio) quiere poner el acento en los soldados y el coste "emocional y psicológico" que han sufrido.

La muestra, que recorre con medio centenar de grandes imágenes la senda sangrienta que va desde el siglo XVIII hasta hoy, no ahonda en el belicismo que ha determinado grandes periodos de las relaciones exteriores del país. Tampoco en el tamaño desmesurado de un Ejército que, con algo más de dos millones de efectivos en activo y en reserva, es el segundo del mundo en número de soldados (tras China: 2,3 millones), ni mucho menos en el gasto de dinero público derivado de mantener tamaño aparato militar: en torno al 4% del producto interior bruto.

'Carne de cañón'

La exposición se detiene, y no es poco, en el impacto de las guerras sobre la milicia rasa, esas personas que la sabiduría añeja y correcta llama carne de cañón. En cartel hasta el 21 de junio en el Museo de Arte Nelson-Atkins de Kansas City (Missouri), una de las más notables pinacotecas del medio oeste del país, la zona que, según sostienen algunos, con mayor exactitud retiene la esencia de los EE UU, se pretende mostrar a los soldados que no suelen pasar a las crónicas, las epopeyas patrioteras o los libros de historia.

Vulnerabilidad, miedo, pérdida, heroísmo  y fuerza La coordinadora de American Soldier, April M. Watson, destaca que buscó "retratos conmovedores y un tanto inusuales" de efectivos de todos los cuerpos del Ejército, la Armada, la Infantería de Marina y la Aviación, para mostrar "la vulnerabilidad, el miedo y la pérdida, así como el heroísmo y la fuerza" de los soldados para "crear un diálogo interesante y fresco" sobre el "impacto" de la guerra. Los organizadores piden a todos quienes deseen participar que etiqueten fotos o mensajes en redes sociales con #AmericanSoldierKC.

'Conectar pasado y presente'

El segundo objetivo de la exposición es "conectar pasado y presente" mediante la mezcla de imágenes de guerras pasadas, desde la Civil o de Secesión —de las pocas en suelo estadounidense y la más mortífera en número de bajas, con más de 600.000 muertos—, hasta las dos guerras mundiales, las de Corea, Vietnam, Irak y Afganistán.

Emociones crudas para que los civiles intenten comprender  Para el director del museo, Julián Zugazagoitia, la visita a la muestra permitirá el encuentro con fotografías poderosas que transmiten emoción e información al mismo tiempo" mediante "un lenguaje corporal y unas expresiones faciales que sugieren emociones crudas con las cuales los civiles podremos acercarnos e intentar comprender la experiencia indescriptible de la guerra".

Siempre atroz

Las imágenes que se muestran, elegidas con acierto funcionan como recordatorios de lo que se juegan todos aquellos que, sea cual sea el motivo, participan como soldados en una guerra y de la experiencia humana, siempre atroz, de salir al campo de batalla a matar a otros seres humanos.

Todos los soldados parecen hacerse la misma pregunta: ¿qué hago yo aquí? El cadáver olvidado de un francotirador sudista en una trinchera de Gettysburg en 1863, un soldado agotado y bebiendo de una cantimplora en la II Guerra Mundial en un retrato de W. Eugene-Smith, otro militar en duermevela con el equipo encima pero los pies descalzos fotografiado en Afganistán por el reportero británico Tim Hetherington (despedazado por un mortero gadafista unos meses después en Libia, circusntancia no apuntada por la muestra, como tampoco se da cuenta de la muerte en Laos y en acto de servicio informativo del también inglés Larry Burrows, autor de la foto que abre esta noticia y de otras imágenes sobre la atrocidad de la guerra de Vietnam)...

Todos los soldados de la exposición, con pocas excepciones, son G.I Joe, como llaman en los EE UU a la tropa soldadesca sin rango (las siglas G.I. son de goverment issue, Asunto del Gobierno). Todos muestran una sensación similar, un infinito cansancio. Todos desprenden un mismo sentimiento, el desengaño derivado de una sola pregunta: ¿qué hago yo aquí?.