'Oxytocin'
Tiffany Bozic titula a esta obra 'Oxytocin' ('Oxitocina'), una hormona presente en los mamíferos y que influye en la conducta maternal Tiffany Bozic

A la oxitocina se la conoce como 'la hormona del apego’ y está detrás de la construcción de los lazos sociales, tales como la relación entre madre e hijo o el apego a una pareja. Administrarla durante las primeras etapas del desarrollo podría ser positivo a largo plazo para tratar el autismo, a la vista de un estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, con ratones modificados genéticamente a los que se les aplicó la hormona. Los investigadores son optimistas ante el uso de esta terapia en seres humanos.

La deficiencia de oxitocina podría contribuir a la aparición del autismo Un tratamiento con oxitocina ayuda a reducir los síntomas de trastorno del espectro autista (TEA) en ratones modificados genéticamente para desarrollar la enfermedad. Investigadores de la Universidad de Los Ángeles, UCLA (EE UU) han comprobado, en un trabajo realizado con 200 ratones, que la administración de esta hormona en etapas tempranas del desarrollo consigue resultados “que pueden llegar a ser de larga duración con un tratamiento oportuno”.

“Las deficiencias en el circuito cerebral de la oxitocina podrían contribuir a la aparición del trastorno en una gran parte de los pacientes. Corregir este déficit mejoraría su comportamiento social”, explica a Sinc la española Olga Peñagarikano, investigadora en neurogenética de la universidad estadounidense y autora principal del artículo.

Para entender cómo funciona esta hormona en el autismo, los investigadores utilizaron ratones con un gen bloqueado que les hizo desarrollar la enfermedad y presentar dificultades en la comunicación, problemas en las interacciones sociales y comportamientos repetitivos. La disección de sus cerebros mostró que segregaban menos oxitocina que los ratones normales.

Después de tratar a un grupo de ratones 'autistas' recién nacidos con dosis diarias de esta hormona, descubrieron que estos interactuaban más con sus compañeros que los tratados con placebo, que se aislaban del grupo, efectuaban más movimientos repetitivos y menos sonidos. Con este tratamiento temprano, los beneficios de la oxitocina duraron más de una semana después de la última dosis.

Ensayos clínicos con personas han mostrado resultados prometedoresQueda por saber si esta terapia sería efectiva en personas. Peñagarikano se muestra optimista sobre el futuro: “Hasta ahora solo se han hecho pequeños ensayos clínicos con pacientes autistas y los resultados son prometedores. Se han observado mejoras en algunos aspectos del comportamiento social, como mirar directamente a los ojos; puntuaciones más altas en test de memoria y reconocimiento social”.

Sin embargo, el estudio no identifica qué aspectos del comportamiento están determinados directamente por la hormona, ni si todas las formas de autismo se relacionan con este déficit. “Un objetivo fundamental sigue siendo de discernir qué formas de TEA muestran  una desregulación directa o indirecta del circuito de la oxitocina, porque sospechamos que estos pacientes son los más propensos a beneficiarse de este método”, dicen los autores.

“La oxitocina se está considerando también como posible tratamiento en otros síndromes relacionados con el autismo en los que existe un componente de ansiedad social, como el síndrome X frágil”, concluye Peñagarikano.