Incendio Sant Fruitòs del Bages
Un bombero intenta apagar un fuego Sant Fruitòs del Bages, en Barcelona. JOAN ESTEVE/EFE

La extinción de un incendio forestal cuesta en España una media de entre 15 a 28 euros por hectárea, dada la variedad ecológica y orográfica de la Península, según un estudio dirigido por el profesor de la Universidad de Córdoba (UCO) Francisco Rodríguez y Silva.

Cada vez se apagan mejor los incendios: un 90% de los fuegos se apagan antes de que quemen una hectárea

Este estudio, encargado por el Ministerio de Medio Ambiente a la UCO, indica que la profesionalización de los dispositivos de extinción de incendios ha mejorado su eficacia, hasta conseguir que un 90% de estos siniestros quede en conato al apagarse antes de que queme una hectárea, y también ha aquilatado su coste, explicó a EFE Rodríguez y Silva.

Una hora de vuelo por 3.000 euros

Con todo, destacó que la extinción del fuego absorbe importantes recursos públicos y enfatizó que "es importante que la ciudadanía sepa, por ejemplo, que una hora de vuelo de un avión anfibio de los que trabajan en nuestro país cuesta tres mil euros". Francisco Rodríguez y Silva participa como ponente en la IV Conferencia Internacional de Incendios Forestales que hoy se clausura en Sevilla.

El elevado coste de la extinción reabre el debate acerca de cómo invertir los esfuerzos públicos contra los incendios

En su opinión, los presupuestos destinados a los servicios de extinción de incendios "están ya maduros" en España, por lo que convendría reflexionar "si las inversiones se están haciendo de forma adecuada" y "compatibilizar esa inversión pública con la calidad de los recursos forestales que se quieren proteger".

El estudio que dirige este profesor de la UCO pretende crear "una herramienta que ayude a evaluar, económicamente, los problemas del manejo del fuego" porque, en su opinión, es posible conseguir un ahorro "en la parte operacional" de los sistemas contra incendios para destinarlo al tratamiento de las masas forestales y "hacerlas más resistentes al fuego".

Prevención sin dejar de lado la extinción

Aunque apostó por incrementar los fondos para prevención, matizó que no pueden olvidarse los trabajos de extinción.

"Mientras el número de incendios sigue creciendo, la superficie quemada evoluciona por ciclos, pero de manera más estable, gracias a la eficacia de los servicios de extinción, pero habría que intentar limitar los recursos para estos dispositivos y dirigir ese dinero ahorrado a la preparación de los bosques para que sean más resistentes y más limitadores de grandes incendios", concluyó.