Crespo pide la absolución por sentirse "engañado" y atribuye toda la responsabilidad a Cuesta y Arnal

El expresidente de Emarsa, exalcalde de Manises (Valencia) y exvicepresidente de la Diputación, Enrique Crespo, ha pedido su absolución en la pieza principal del 'caso Emarsa' por sentirse "engañado" y ha atribuido toda la responsabilidad de la trama --en la que se ha detectado un agujero de 23 millones de euros-- al exgerente de la entidad y al ex director financiero, Esteban Cuesta y Enrique Arnal respectivamente.
Enrique Crespo
Enrique Crespo
EUROPA PRESS

El expresidente de Emarsa, exalcalde de Manises (Valencia) y exvicepresidente de la Diputación, Enrique Crespo, ha pedido su absolución en la pieza principal del 'caso Emarsa' por sentirse "engañado" y ha atribuido toda la responsabilidad de la trama —en la que se ha detectado un agujero de 23 millones de euros— al exgerente de la entidad y al ex director financiero, Esteban Cuesta y Enrique Arnal respectivamente.

Así consta en el escrito de defensa que ha presentado el letrado de Crespo este miércoles en el juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, encargado de la investigación de esta causa en la que hay una decena de piezas, aunque en este caso se refiere a la principal, con 25 procesados.

Crespo basa su escrito en que desconocía por completo el fraude, y en que no adoptaba ninguna decisión sin el apoyo y los votos del resto de miembros del Consejo de Administración de Emarsa. Así, entiende que la acusación vertida contra él es "clamorosamente injusta" y que no existe ilícito penal.

Explica que era presidente del Consejo de Administración de Emarsa, entidad que adoptaba sus decisiones "colegiadamente por mayoría de sus asistentes", e indica que el Consejo estaba asistido legalmente por un secretario "que no advirtió de ningún incumplimiento de legalidad en el desarrollo de la actividad de Emarsa o en los procedimientos de contratación".

Se ha desvinculado tanto del exgerente de Emarsa como del ex director financiero de la entidad en su objetivo de obtener un beneficio ilícito por medio de actividades irregulares en perjuicio del patrimonio de Emarsa.

En su escrito ha mantenido que ambos —Cuesta y Arnal— eludieron, tal y como "han reconocido", los controles financieros externos y actuaron con "plena ignorancia" tanto de él como del Consejo de Administración. También ha negado que ambos procesados contaran con la colaboración de él o los exmiembros de la Emshi José Juan Morenilla e Ignacio Bernácer, al tiempo que ha recordado que una vez tuvo conocimiento de las presuntas irregularidades, las denunció ante la jurisdicción penal.

En esta línea, ha afirmado que una vez recibidos los fondos en Emarsa, eran "administrados y aplicados con autonomía" por el gerente, con el control financiero y contable de Enrique Arnal. Además, ha indicado que la contratación de las empresas a quienes se encomendó la gestión integral, vinculadas al empresario José Roca, "fue decidida y asumida autónomamente por el gerente".

Control financiero

Crespo también ha aseverado que el control financiero de Emarsa, además del interno realizado por Arnal, se ejerció por una auditora externa, Mazars Auditores, que auditó la compañía en los años 2004 a 2010 sin alertar de deficiencias. Esto impidió a los miembros del Consejo "detectar el fraude".

Además de ello, —agrega el procesado— Emarsa "estaba sujeta a un control financiero no permanente por la Intervención General de Emshi, a quien se le remitían informes periódicos sobre el estado de las cuentas". Por ello, ha alegado que no tenía motivo alguno para desconfiar sobre la "adecuada" ejecución del presupuesto y la "recta" aplicación de los fondos recibidos por Emarsa.

Con ello, ha resumido que Cuesta, en concierto con Arnal, "orquestó un sistema de contratación y recepción de facturas que no se correspondían en la mayoría de los casos a servicios efectivamente prestados, que fueron emitidas por empresas, con cuyos representantes mantenían vinculaciones personales uno u otro, con la finalidad de distraer, en su beneficio, los fondos públicos, tal que sortearon los mecanismos de control financiero, hasta el punto de no poder ser detectados por la auditoría externa y los demás órganos de control".

Sobre el precio del lodo, Crespo ha afirmado que se fijó de acuerdo con las necesidades de financiación actualizadas basadas en los informes técnicos emitidos por diversas empresas, y que "en ningún momento" se advirtió a los integrantes de la Comisión de Seguimiento de la existencia de un posible fraude.

Crespo ha insistido en que no ha tenido relación alguna con ninguno de los proveedores o empresas emisoras de facturas, y tampoco ha obtenido lucro alguno de los hechos que han constituido objeto de acusación. Ha negado, en conclusión, cualquier participación alguna o conocimiento directo o indirecto de las operaciones irregulares que causaron perjuicio económico a Emarsa.

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