Un estudio para la esperanza
El estudio, realizado en Filadelfia, abre la puerta a la esperanza para los hombres que sufren calvicie. ARCHIVO

Un grupo de científicos informó el miércoles que ratones con heridas profundas en la piel pueden regenerar su pelo, un hallazgo que ofrece la esperanza de solucionar el problema de la calvicie humana.

Los roedores regeneraron vello localizado en la zona de la lesión por medio de procesos moleculares similares a aquellos usados en el desarrollo embrionario, según reveló la investigación publicada en la revista Nature.

Mientras que algunos anfibios pueden recrear sus extremidades con facilidad, en los mamíferos la regeneración capilar es complicada

Los resultados del estudio demuestran que los mamíferos poseen mejores habilidades regenerativas de lo que se pensaba.

Mientras que algunos anfibios pueden recrear sus extremidades y ciertos reptiles, sus colas, la regeneración en los mamíferos es mucho más limitada.

Los mamíferos y los hombres no responden igual

El doctor George Cotsarelis, profesor de Dermatología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, quien dirigió el estudio, dijo que los resultados disipan la creencia de que la pérdida de cabello es permanente en los seres humanos y en otros mamíferos.

Asimismo, los hallazgos contradicen la noción de que una vez que un mamífero pierde el vello no pueden crecer nuevos folículos capilares en la zona, agregó el experto.

Cotsarelis indicó que los resultados podrían allanar el camino para desarrollar remedios contra la calvicie masculina y otros tipos de pérdida de cabello.

Aplicar compuestos para transformar piel en pelo

La idea, según el autor, sería aplicar compuestos para hacer que células epidérmicas se conviertan en folículos de vello.

Los folículos regenerados en los ratones funcionaron normalmente, y siguieron el ciclo de crecimiento capilar, constituido por varias etapas.

Los investigadores descubrieron que provocando heridas conseguían también regenerar el pelo
El nuevo cabello no se diferenciaba del que ya estaba presente en los roedores, excepto por un detalle: carecía de pigmentación y era blanco. Cotsarelis dijo que el tema del color blanco del pelo no se materializaría en los remedios para la calvicie humana, dado que el sistema de pigmentación de las personas difiere del de los ratones.

Los investigadores hicieron heridas relativamente grandes en las espaldas de los animales y hallaron que si una lesión alcanzaba determinado tamaño se formaban nuevos vellos en su centro.

La piel sometida a cambios imitaba los estadios de desarrollo de los folículos capilares embrionarios. Los senderos moleculares embrionarios dormidos eran activados, enviando células madre -que son células maestras del organismo capaces de transformarse en otros tipos celulares- a la piel lastimada.

Las células madre que dieron lugar a los folículos capilares nuevos no eran del tipo que habitualmente se asocia con el desarrollo de estos folículos.