El juzgado da la razón a PSA Vigo y declara procedente el despido disciplinario de un afiliado de la CIG

En la sentencia se considera probado el "perjuicio" a la empresa derivado de la "desobediencia" del operario
Manifestación de trabajadores de Citroën
Manifestación de trabajadores de Citroën
EUROPA PRESS

El Juzgado de lo Social número 5 de Vigo ha desestimado la demanda interpuesta por Francisco A.G., afiliado de la CIG, y que fue despedido de PSA Peugeot Citroën en junio pasado, tras negarse a realizar una operación de seguridad requerida en el puesto en el que desempeñaba su labor. El juez ha fallado que el despido disciplinario de este operario ha sido procedente.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, es un hecho probado que Francisco se negó a realizar una operación de marcado de una pieza de los frenos, y que mantuvo esa negativa pese a ser reconvenido por sus superiores. Este trabajador depuso su actitud después de que se celebrase un encuentro entre sus jefes y los delegados sindicales.

Pese a que en el juicio, el trabajador despedido reconoció que pudo haber hecho su trabajo con "menos rigor" debido a la "sobrecarga" de tareas a la que estaba sometido, el magistrado de la sala considera que él y su compañero de montaje (que también fue despedido por la misma causa) "decidieron de mutuo acuerdo no hacer esa operación, siendo conscientes de que ese conducta podría acarrearles una sanción".

La resolución judicial también considera probado el "perjuicio" que esa decisión causó a la empresa, ya que se vio obligada a revisar la producción de varios días y, de hecho, constató que hubo 871 coches que no tenían esa pieza marcada. Para subsanar esa situación, la empresa tuvo que movilizar recursos humanos y técnicos.

El juez entiende que el demandante "se empecinó en su proceder" aún sabiendo que cometía una "vulneración" de sus deberes, y ha recalcado que su conducta de "desobediencia, aderezada de ciertas notas de insolencia", le llevó a mantener "un pulso con la empresa". Por ello, ha desestimado la demanda del trabajador y ha declarado procedente el despido.

PROTESTAS

En mayo de 2014, la empresa comunicó el despido a éste y a otro trabajador por lo que consideró una falta "muy grave". Según la dirección de la factoría, Francisco A.G., decidió "consciente y voluntariamente" dejar de realizar una operación relacionada con la seguridad en los frenos de los coches, que debía llevar a cabo en su puesto de trabajo.

Cuando se llevaron a cabo los dos despidos, la CIG convocó numerosas protestas, e incluso hubo una huelga de hambre para exigir la readmisión. El sindicato sostenía que los despidos fueron "injustos" y una medida "desproporcionada".

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