Visita de Blair a EEUU
El presidente de EEUU, Feorge W. Bush; la primera dama Laura Bush y el Primer Ministro Británico, Tony Blair. (REUTERS). REUTERS

El presidente de EEUU, George W. Bush, dio la bienvenida con una alfombra roja a la Casa Blanca al primer ministro británico, Tony Blair, quien llegó ayer a Washington en la última visita de su mandato.

Tras intercambiar unos breves saludos y posar para los fotógrafos, ambos mandatarios, junto a la primera dama, Laura Bush, se retiraron a los aposentos privados de la Casa Blanca, donde compartieron una cena.

Hoy Blair y Bush celebrarán una reunión de trabajo, antes de ofrecer una rueda de prensa conjunta.

Ulster

El primer ministro completará sus actividades en Washington con una recepción en la embajada británica, en la que agradecerá a la comunidad irlandesa-estadounidense su apoyo en el proceso de paz en el Ulster.

Blair, que ha anunciado que abandonará el poder el 27 de junio, gozó ayer por la noche de un honor muy especial: dormir en la propia Casa Blanca. Hasta ahora, en sus visitas se había alojado o bien en Blair House, la residencia oficial de huéspedes al otro lado de Pennsylvania Avenue, o en la embajada británica.

Según explicó la portavoz presidencial adjunta, Dana Perino, Bush "extendió una invitación al primer ministro Blair para que pasara la noche en la Casa Blanca y el primer ministro aceptó".

Prepararán la Cumbre de los Ocho

Durante su conversación, los dos mandatarios tienen previsto abordar una amplia agenda, que abarcará desde los preparativos de la cumbre del Grupo de los Ocho -los siete países más desarrollados y Rusia- en Alemania el mes próximo, hasta la crisis humanitaria en la región sudanesa de Darfur.

Además, tratarán sobre la lucha contra el terrorismo y la situación en Oriente Medio, las negociaciones de la ronda de Doha para una mayor apertura comercial, así como el medio ambiente, según ha divulgado Tom Kelly, el portavoz del primer ministro.

Blair quiere anotarse un último tanto

Blair quiere obtener el compromiso estadounidense tanto en favor de la ayuda a África como para combatir el calentamiento global, de cara a la cumbre del G-8.

Para él será un logro palpable en el ocaso de su mandato, en el que ha sido acusado en numerosas ocasiones en su país de ser el "lacayo" del Gobierno estadounidense, en especial en lo que respecta a su apoyo a la guerra en Irak.

En una entrevista concedida a la cadena de televisión NBC, Blair afirmó que no se arrepiente de ese apoyo.

No está en la agenda

Aunque oficialmente no está en la agenda, es lógico que ambos mandatarios analicen también el panorama que se presenta en el Reino Unido tras la marcha de Blair.

Su más que probable sucesor es el actual ministro de Economía, Gordon Brown, quien deberá decidir qué hacer con las tropas británicas destacadas en Irak.

Lo que decida Brown, pro-estadounidense convencido, pero también gran pragmático, marcará la relación entre estos dos aliados hasta ahora inseparables.