José María Bravo, acusado deformar una red para desviar fondos desde la Hacienda de Irún, no pudo justificar parte de sus ingresos en su declaración a la Ertzaintza el pasado 3 de abril.  Él , junto a otras tres personas, está implicado en la presunta red que negociaba a la baja deudas tributarias de terceras personas y se quedaban con parte del dinero. José María Bravo fue director de la Hacienda de Irún y es hermano del ex senador Víctor Bravo, quien presentó su dimisión de este cargo el pasado lunes.

En su declaración ante la Ertzaintza, José María Bravo admitió que es propietario total o parcialmente de un piso en Francia, de un local en Irún, un segundo piso y un garaje en el Jerte (Cáceres), y otro garaje en Ávila. Su mujer aparece como propietaria de un hotel y un spa. Además, José María Bravo es administrador de varias empresas, algunas de las cuales, según su propio testimonio, no tienen ninguna actividad.

Ante esta situación, la Diputación anunció ayer que  investigará el patrimonio de 18 personas presuntamente «partícipes» en las propiedades y empresas de Bravo, incluido su hermano el ex senador, y dos actuales altos cargos del Gobierno vasco y de la Diputación de Guipuzcoa.