Le Pen: "Es ilusorio y peligroso pensar que no hay un vínculo entre inmigración y yihadismo"

  • Le Pen presenta diversas propuestas para contrarrestar las medidas de Hollande y calmar las críticas por su ausencia en la manifestación de París.
  • Entre las medidas del Frente Nacional se encuentra la revisión de la concesión de nacionalidad francesa.
Marine Le Pen, la presidenta del Frente Nacional de Francia, durante un mitin.
Marine Le Pen, la presidenta del Frente Nacional de Francia, durante un mitin.
Etienne Laurent / EFE

La líder del partido ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, buscó recuperar parte del protagonismo perdido con su ausencia de la masiva manifestación contra el terrorismo presentando un arsenal de propuestas para contrarrestar las medidas del Ejecutivo francés.

Le Pen, que se sintió excluida de la histórica protesta de París y desfiló en la de Beaucaire, localidad del sur del país donde Gobierna su partido, afirmó que aunque el presidente francés, François Hollande, ha estado a la altura en esta semana de conmoción, en referencia a los atentados yihadistas en Francia, la "forma" no debe esconder que no ha tomado medidas "de fondo".

Plan Vigipirate

El Ejecutivo ha elevado el plan antiterrorista Vigipirate a su máximo nivel, ha incrementado el número de agentes y, entre otros puntos, ha solicitado para la semana que viene a sus departamentos de Interior, Defensa y Justicia la elaboración de nuevas propuestas con las que mejorar la respuesta.

"Tengo la sensación de que se quiere limitar el debate a unas cuantas pequeñas medidas, para nada a la altura del desafío del desarrollo del fundamentalismo islamista y de sus acciones en nuestro territorio", indicó Le Pen ante la prensa desde la sede de su formación en Nanterre, al noroeste de la capital.

La situación requiere en primer lugar, en su opinión, un diagnóstico de lo sucedido y de los graves errorescometidos, tanto ante los últimos atentados, que se cobraron 17 víctimas mortales, como en anteriores ataques.

El enfoque de Marine Le Pen

"Ya no nos enfrentamos a Bin Laden. El perfil del terrorista hoy es el de gentuza radicalizada", dijo Le Pen, para quien los políticos franceses han estado "cegados pensando que el problema estaba en Siria" o en el extranjero, y no dentro de Francia.

Su enfoque, que considera global, recuperó parte del ideario de su programa de campaña, que aboga por la revisión del código para la concesión de la nacionalidad, la suspensión inmediata del Tratado de Schengen sobre la Europa sin fronteras interiores, los sermones exclusivamente en francés en las mezquitas o la ampliación de los efectivos de seguridad.

Le Pen dijo que es consciente de que los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly, los tres terroristas que la semana pasada cometieron los atentados, eran franceses, pero llamó a no obviar la relación entre inmigración y yihadismo.

"Es ilusorio y peligroso pensar que no hay un vínculo", sostuvo la líder de la ultraderecha francesa, para quien cuantos más extranjeros entren en el país "mayor riesgo hay de que haya individuos que practiquen el proselitismo".

Esa fue la razón que le llevó a defender la suspensión del espacio Schengen, "un paraíso para los yihadistas", y a considerar que los riesgos proceden tanto de la inmigración legal como de la ilegal.

La llegada masiva de inmigrantes, aseguró, dificulta la integración, lo que a su vez puede derivar en que una parte de la población sea "más sensible a la influencia islamista", por lo que una lucha antiterrorista eficaz, en su opinión, debe tener en cuenta esa dimensión social.

Le Pen, que estableció una conexión entre fundamentalismo y criminalidad, vio necesario además crear una brigada de intervención de la Gendarmería centrada en los barrios sensibles, dónde esas personas radicalizadas viven y actúan.

Y, en un plano más amplio, subrayó la importancia de "reorientar" la política exterior francesa y las "relaciones incestuosas" que, por motivos comerciales o políticos, se establecen con Catar, "un apoyo de peso del fundamentalismo", o con otros Estados como Arabia Saudí.

"El fundamentalismo islamista nos ha declarado la guerra y creo que hay que ser consciente para tomar las decisiones adecuadas", recalcó Le Pen, quien hizo una férrea defensa del laicismo y quiso dejar claro que una acción eficaz no implica una restricción de las libertades individuales.

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