Sueño
El sueño y su capacidad curativa sigue siendo investigada por los expertos. GTRES

Científicos de la Universidad Estatal de Washington (WSU, por sus siglas en inglés) en Spokane, Estados Unidos, han encontrado una proteína del cerebro que aumenta el poder curativo del sueño y acelera la recuperación de un animal con gripe.

La investigación, realizada por el profesor James M. Krueger, ha determinado que una proteína específica del cerebro está únicamente implicada en las respuestas de sueño provocadas por el virus de la gripe en ratones, de forma que sin ella los animales desarrollan síntomas más graves de la infección y mueren en mayor proporción que los roedores normales o de control.

Se estudia el uso de aerosoles intranasales para estimular la producción de la proteína del cerebro, llamada ACPBKrueger señala que el descubrimiento podría conducir a tratamientos alternativos para la gripe y otras enfermedades infecciosas, posiblemente mediante el uso de aerosoles intranasales para estimular la producción de la proteína del cerebro, llamada ACPB.

La importancia del sueño

La investigación anterior indica que el sueño es necesario para tener un sistema inmunológico saludable y juega un papel crítico en la respuesta del cuerpo a las infecciones bacterianas y virales. Krueger mostró que esta recuperación implica a ACPB y la señalización química del sistema inmune interleucina-1. ACPB se une a la interleucina-1 para ayudar a regular el sueño en animales sanos y avisa a los animales infectados para que pasen más tiempo durmiendo durante una enfermedad.

En el estudio, los ratones que carecían del gen para ACPB dormían menos después de haberse infectado con el virus de la influenza, además de que estaban más fríos, crecieron más lentamente, perdieron sus ritmos circadianos normales y, finalmente, murieron en números más altos que los ratones que dormían más tiempo. Estos hallazos se publicaron en la edición de noviembre de la revista Brain, Behavior, and Immunity.

Para el estudio, Krueger y sus colegas dieron una dosis intranasal del virus de la gripe H1N1, la cepa que se extendió por todo el mundo en la pandemia de 2009, pero adaptada a los ratones, tanto a ratones normales como a los que carecen del gen ACPB.

Cuando se infectaron, los ratones normales mostraron la típica respuesta de sueño prolongado, pero los roedores sin ACPB dormían menos que los ratones de control, además de que desarrollaron síntomas más severos de la enfermedad y murieron a un ritmo mayor.

"La gripe es una enfermedad de los pulmones (explica Krueger) y las muertes probablemente se produzcan porque se acumula líquido en los pulmones, pero ahora vemos que sin ACPB en el cerebro, el virus es aún más letal. ¿Por qué el cerebro regula una enfermedad pulmonar?". "Sabíamos que el virus se reproduce en los pulmones, pero hemos descubierto que también alcanza partes del cerebro, causando una reacción inflamatoria que afecta a la interleucina-1 y ACPB y que induce el aumento de la respuesta de sueño que ayuda al cuerpo a superar una infección", detalla.

La interleucina-1 es también una de las moléculas inflamatorias responsables del frío, la fiebre y el dolor propios de la gripe. "Este descubrimiento amplía nuestro conocimiento del mecanismo molecular implicado en la recuperación de la gripe", concluye Krueger, quien espera que los virólogos tomen nota de su hallazgo.

Sobre posibles nuevos tratamientos para la gripe, Krueger subraya que el complejo de señalización interleucina-1-ACPB está vinculado a una molécula diferente en el sistema inmune llamada hormona liberadora de la hormona de crecimiento (GHRH) y su receptor (GHRHR).

Este experto apunta que previamente se ha demostrado que GHRHR fue "es fundamental para las respuestas del sueño curativo inducidas por el virus de la gripe, por lo que este puede ofrecer otro potencial enfoque clínico para tratar la gripe y otras enfermedades microbianas". Krueger dice que aunque GHRH todavía no se ha utilizado para el tratamiento de enfermedades infecciosas, otros científicos están experimentando con ella como una posible ayuda para la memoria y el sueño.

Un estudio de 2012 realizado por Laura Baker, investigadora de la memoria en la Universidad de Washington y el 'VA Puget Sound Health Care System' en Seattle, Estados Unidos, mostró que inyecciones diarias de GHRH impulsaron la agilidad mental de las personas mayores con y sin deterioro cognitivo leve. Además, en 2009 científicos alemanes desarrollaron un aerosol intranasal utilizando interleucina-6, que se ha dicho que ayuda al cerebro a retener los recuerdos durante el sueño REM.