12 monos
Escena de la serie de televisión '12 monos'. SYFY

En 1995, Terry Gilliam sorprendió al mundo con 12 monos, una película donde mostraba un futuro devastado por una epidemia y los viajes en el tiempo como único camino a la salvación. Ahora, veinte años después, la ficción protagonizada por Bruce Willis y Brad Pitt acaba de dar su salto a la televisión.

El pasado 16 de enero, el canal SyFy estrenó en Estados Unidos (aún no hay fecha para España) una serie que parte de la misma premisa que el filme: un viajero del futuro que llega a la actualidad para localizar y erradicar el brote que dio lugar a su mundo postapocalíptico. El actor Aaron Stanford (Pyro en X-Men 2 y X-Men: La batalla final) toma el relevo de Willis como Cole, el héroe protagonista.

La dirección corre a cargo de Jon Cassar (24, Terra Nova, Fringe...), quien cuenta en su equipo con los productores del largometraje, por lo que es probable que la serie mantenga intacto el espíritu de la película.

Pero el caso de 12 monos no es una rareza. Del mismo modo que muchas series acaban dando lugar a producciones cinematográficas, no son pocas las películas que inspiran historias en formato televisivo, sobre todo ahora, cuando la pequeña pantalla cada vez tiene menos que envidiarle a la grande en cuanto a la calidad de sus ficciones.

Martin Freeman y Billy Bob Thornton protagonizarán la versión televisiva de 'Fargo', de los hermanos Coen

De hecho, Fox acaba de anunciar que está desarrollando una serie de televisión sobre los X-Men, que si bien se trata originalmente de un cómic, estaría muy inspirada en las pelícuals de la franquicia. El presidente de la cadena, Gary Newman, ha confirmado el inicio de las negociaciones entre Marvel y Disney para llevar a cabo el proyecto.

El guionista de X-Men: Días del futuro pasado, Simon Kinberg, también ha hablado sobre la posibilidad de realizar una serie de la famosa franquicia mutante. "Todavía estamos tratando de averiguar cuál va a ser su futuro, pero si nos fijamos en SHIELD y en lo que Marvel está haciendo ahora con Daredevil y el resto de series de Netflix, tiene sentido adaptar esta franquicia a la televisión", afirmaba Kinberg. "El formato serializado de los cómics sería adecuado para la televisión y permitiría incluir nuevos personajes e historias diferentes", concluye el guionista.

Otro buen ejemplo es Fargo, de 1996, que acaba de resucitar dividida en capítulos y protagonizada por dos grandes actores, Martin Freeman y Billy Bob Thornton. La serie, que se se estrenó hace unos meses en Canal+ Series, está inspirada en el universo creado por el filme aunque muestra unos nuevos personajes y una historia diferente. Lo que no cambia en absoluto son las dosis de violencia y crueldad características de los trabajos de los hermanos Coen, los directores de la película, que aquí ejercen como productores.

También está generando mucha expectación Scream, cuyo piloto correrá a cargo del mismo Wes Craven, creador de esta ya clásica saga de terror. MTV prevé estrenar la serie en octubre de este año para hacerla coincidir con Halloween. Sin abandonar el miedo y el suspense, hace ya tiempo que se viene hablando de una adaptación televisiva de La niebla inspirada en la película homónima que es a su vez una adaptación de una obra de Stephen King, escritor que se ha convertido en fuente inagotable de relatos para producciones audiovisuales. Sin embargo, hace ya más de un año que no hay noticias al respecto.

Tampoco se sabe casi nada del proyecto que pretende llevar Sin City a la tele. Lo único que se ha comentado es que en ella estarían implicados tanto Robert Rodriguez, director de las dos películas, como Frank Miller, autor de los cómics en los que se basan aquellas. Tal vez el batacazo de Sin City 2 en Estados Unidos el año pasado (no se estrenó en ningún otro país) haya paralizado la idea de hacer la serie.

Series inspiradas en películas como 'Nikita', 'Stargate' o 'Las aventuras del joven Indiana Jones' están consideradas clásicos de la teleLas que sí han logrado salir adelante y ya se emiten en EE UU desde 2014 son Un niño grande, basada tanto en la novela como en la película de 2002 protagonizada por Hugh Grant, y Abierto hasta el amanecer, encabezada por los mismos personajes de la película de Tarantino. Sólo un año antes debutabam con éxito las precuelas seriadas de El silencio de los corderos y Psicosis tituladas Hannibal y Bates Motel respectivamente. Por su parte, Charlie Sheen recurrió a Ejecutivo agresivo para regresar a la televisión tras su salida de Dos hombres y medio, aunque la serie tiene en realidad poco en común con la película protagonizada por Jack Nicholson.

El recurso no es nuevo. Series inspiradas en películas como Nikita, Stargate, Las aventuras del joven Indiana Jones o la más reciente Las crónicas de Sarah Connor (donde se cuenta lo que sucedió entre Terminator 2 y Terminator 3) están consideradas hoy clásicos televisivos.

En animación, los casos son aún más abundantes. En los 80 y principios de los 90 casi todas las películas familiares de éxito acababan convertidas en serie animada. Los ejemplos son abundantes: Los Cazafantasmas, La Máscara, Ace Ventura, Loca academia de policía, Robocop, Teen Wolf... A día de hoy sigue habiendo casos significativos como Dragones: Los jinetes de Mema (que amplía la historia de Cómo entrenar a tu dragón), Los pingüinos de Madagascar (serie derivada de la película Madagascar que a su vez a acabado convertida en un largometraje) y Kung Fu Panda: La leyenda de Po.

En vista de los numerosos éxitos, parece obvio que la relación bidireccional entre cine y televisión se mantendrá durante muchos, muchos años.