Pescado congelado
Descarga de pescado congelado en una imagen de archivo. GTRES

Ni cajetillas de tabaco, ni cigarrillos. El contrabando que más se disparó el año pasado en Aragón fue el de pescado. La Guardia Civil se incautó a lo largo de 2014, sobre todo en la segunda mitad del año, de algo más de 9 toneladas de peces pescados de forma ilegal en pantanos y zonas de agua dulce de la comunidad aragonesa que tenían como destino casi en su totalidad países del este de Europa, principalmente Rumanía.

Hasta el año pasado, la mayoría de las incautaciones de este tipo eran puntuales y por pequeñas cantidades. Solo de julio a diciembre, el Seprona puso algo más de 700 infracciones en materia de pesca que conllevaron la intervención de 420 cañas de pescar, cinco embarcaciones, una furgoneta y 80 redes con más de 10.000 metros cuadrados de superficie, ilegales para pescar en Aragón.

La mayoría de los infractores procedían de países del este de Europa y China. De hecho, las grandes operaciones desarrolladas por la Benemérita en 2014 propiciaron la detención de 9 personas y la imputación de otras 4, todas ellas rumanas menos una que era de origen chino.

La mayoría de los furtivos actúan en el embalse de MequinenzaLas últimas operaciones de la Guardia Civil (a mediados y finales de diciembre) revelaron que el pescado iba dirigido al consumo humano y pretendía ser exportado a Rumanía sin controles sanitarios para venderlo allí. La mayor parte de los furtivos actuaban en el embalse de Mequinenza y su entorno, en la zona conocida como Mar de Aragón.

Carpas, siluros, luciopercas, carpines y black bass son los principales pescados intervenidos. Los pescadores furtivos los recogían durante la noche, utilizando en la mayoría de los casos grandes redes para facilitar la captura. En total, la Guardia Civil intervino durante el año pasado se han intervenido alrededor de mil ejemplares de carpas, 80 siluros, 100 luciopercas y más de 300 ejemplares de otras especies.

La última incautación de pescado se realizó el 15 de diciembre, en la provincia de Huesca, cuando fue localizada una furgoneta cargada con mil kilos de pescado capturado de forma ilegal. En este caso, la mercancía ya estaba en su trayecto hacia Rumanía.

El mundial de Carpfishing, comprometido

Una de las consecuencias indirectas de la pesca furtiva es el riesgo en el que pone a la práctica tradicional e incluso al turismo. La práctica del contrabando de pescado ha puesto en alerta a los vecinos de la localidad aragonesa de Caspe, que miran con recelo la celebración del mundial de Carpfishing que tendrá lugar en octubre.

La presidenta de la Sociedad Deportiva de Pesca de Caspe, Luisa Serra, advierte de que la pesca furtiva les afecta “muy negativamente” y lamenta que, pese a la vigilancia del Seprona y las últimas detenciones, “la actividad no mengua”. “No nos dejan repoblar y va a llegar un momento en el que vamos a perder el ciclo de los peces porque se llevan todo, les da igual el tamaño, el tipo de pez…”, concluye Serra.

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