Los trabajadores de la cafetería localizada frente a la biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, que permanece cerrada desde que hace más de un año y medio fuera objeto de cierre patronal por parte de la anterior empresa concesionaria, han convocado de 10,00 a 12,00 horas de este miércoles 14 de enero una concentración en la Plaza del Rectorado, en protesta por su situación.

Así lo ha indicado a Europa Press la delegada sindical de CCOO, Rocío Sierra, que ha precisado que dicha protesta —este martes, con carácter previo, se "calentarán motores" repartiendo octavillas— se produce después de una reunión mantenida la pasada semana, en la que consideran que la universidad se comprometió "muy poco" en el desbloqueo de la situación.

Y es que los trabajadores consideran que la universidad está demorando el trámite, que actualmente se encuentra en la apertura de sobres con las ofertas. "Por ello nos hemos puesto en manos de CCOO, porque esto ya no es normal", ha lamentado Sierra.

A principios del pasado mes de noviembre, la UPO sacaba otra vez a licitación, después de que la primera vez el concurso quedara desierto, la explotación del servicio, por un canon mínimo de 6.050 euros anuales, pagaderos mensualmente a razón de cuotas de poco más de quinientos euros.

Según las condiciones de la salida a concurso, consultadas por Europa Press, el contratista debe contar con solvencia económica y financiera, así como técnica y profesional; no se exige garantía provisional. El plazo durante el cual el licitador estará obligado a mantener su oferta será de dos meses.

Subrogación del personal

Los trabajadores de la cafetería ya mostraron recientemente su contrariedad por la demora que para la adjudicación suponía el cambio en el procedimiento, de negociado a concurso público, que les anunció la Gerencia de la sede académica. La intención de la UPO, si bien en el marco de un procedimiento negociado, era que el negocio pudiera reabrirse en el primer trimestre del presente curso académico 2014-2015, lo cual ya no puede cumplirse.

La idea planteada fue la de un concurso negociado, hablando directamente con entidades interesadas en la adjudicación para poder dar fluidez a un proceso en el que se pretenden unos pliegos más abiertos que los anteriores; al primer concurso de licitación para la explotación de este servicio solo se presentó una empresa, que no fue capaz de acreditar los documentos y requisitos que se le reclamaron a pesar de que se le concedió una prórroga por valor de diez días.

Los pliegos incluían la subrogación del personal que hasta su cierre venía desempeñando su labor en dicho negocio, y que había comenzado el reparto de octavillas y la recogida de firmas para instar a que el proceso se tramitara con mayor rapidez.

Los trabajadores que desempeñaban su labor en este establecimiento barajaron alternativas como la creación de una cooperativa entre los propios empleados como modo de reflotar el negocio, si bien "tras hacer números las cuentas no salen", según los mismos, que constataron que esta fórmula no podría prosperar "debido a la gran deuda existente con la Seguridad Social y al hecho de que el anterior empresario se llevó maquinaria que hay que reemplazar".

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