Accidente en el Tibidabo
Así quedó el Péndulo del parque de atracciones del Tibidabo tras desplomarse el 17 de julio de 2010 a causa, según el fiscal, de "una cadena de errores". Una menor falleció y otros tres resultaron heridos en el accidente. ACN ARCHIVO

Doce técnicos se enfrentan a tres años y medio de cárcel por una presunta "cadena de errores" que acabó con la muerte de una joven de 14 años y otras tres menores heridas en el Péndulo del parque de atracciones del Tibidabo en el verano de 2010, en un juicio cuyas cuestiones previas se han abordado este lunes en un juzgado de Barcelona. Varias aseguradoras han acordado indemnizar a las víctimas con 1,8 millones de euros, lo que podría facilitar una sentencia de conformidad.

A raíz del accidente, una de las menores sufre secuelas importantes y una discapacidad del 57%Las aseguradoras del fabricante, el proyectista de obras, el constructor, el consultor de ingeniería y la empresa de mantenimiento, así como la del Ayuntamiento de Barcelona, en tanto que propietario del parque y responsable civil subsidiario, han acordado indemnizar con 1,2 millones de euros a la joven herida más grave, que tendrá secuelas importantes y una discapacidad del 57% el resto de su vida, con 500.000 euros a la familia de la chica muerta, y con unos 100.000 euros en total para las familias de las dos heridas menos graves.

Este acuerdo facilita que las acusaciones rebajen sus peticiones de prisión y que las partes puedan acordar una sentencia de conformidad, un pacto que se podría cerrar el viernes y que debería ratificarse ante la jueza el próximo 2 de febrero. Las defensas quieren que se pacten penas inferiores a los dos años de prisión, que permitirían sustituir el ingreso en un centro penitenciario por una multa. De no alcanzarse ningún acuerdo, el juicio se retomará ese día con la declaración de losimputados y se prolongará hasta marzo con los testigos, las periciales y las conclusiones.

El Péndulo alcanzaba los 100 km/h en 2,8 segundos pero el sistema de anclaje tenía deficienciasLa Fiscalía acusa en su calificación previa al juicio de un delito de homicidio y dos de lesiones por imprudencia grave a Enrico F., Luciano B., José María G., Francisco Javier G., Carlos R., Antonio V., Francisco José C., José Antonio R., José María S., Jorge N., José María L. y Romualdo F.. Un ingeniero de la empresa italiana Fabri Group, constructora de la atracción, murió en 2012.

La atracción, construida por la empresa italiana Fabri Group en 2005, permitía una caída libre de los pasajeros desde una altura de unos 38 metros llegando a alcanzar los 100 km/h en 2,8 segundos, y la estructura estaba formada por una columna central fija y un brazo móvil con una cabina para cuatro pasajeros. Durante el diseño la y construcción de la atracción barcelonesa, se detectaron problemas de sujeción en atracciones similares en Francia, Holanda y Grecia. El propietario de Fabri pidió un informe externo que conllevó la paralización de todas las atracciones en funcionamiento y que proponía mejoras.

No se eligió el material adecuado y, además, se colocó mal, lo que aceleró la fatiga del materialSin embargo, este informe no fue comunicado a los responsables del Tibidabo, que estaban pendientes de recibir e inaugurar el Péndulo. El contrato de compra, de 380.000 euros, incluía una penalización de 7.000 euros por semana de retraso en lo entrega del aparato. Paralelamente, el proyecto de urbanización y cimentación se encargó a Intec, las obras a Copisa y la consultoría externa a Atisae, los responsables de los cuales también están acusados. Los retrasos se empezaron a acumular y las exigencias del parque al fabricante se hicieron frecuentes.

Finalmente, en julio llegaron las primeras piezas. El montaje del Péndulo al parque también tuvo algunas carencias, como una defectuosa cimentación y la incorporación del mortero de forma incorrecta, dejando algunos vacíos y un cierto desnivel. El anclaje de la atracción a la base de cemento, con unos pernos, también se habría hecho mal, con piezas poco adecuadas por el peso y fuerzas que tenían que soportar. Todo esto, además, se realizó sin la supervisión directa de los técnicos de la emprendida consultora. En agosto del 2006 entró en funcionamiento

El mantenimiento también falló pues no detectaron defectosAdemás, el mantenimiento y revisiones de la atracción tampoco fueron las más adecuadas, puesto que, según algunos informes, si se hubieran hecho de forma profunda habrían detectado grietas y otros defectos. Prueba de ello es que en abril de 2010 el Péndulo pasó una revisión con ultrasonidos que no detectó ningún problema, y el 9 de junio, un mes y poco antes del accidente, la atracción superó otra inspección técnica, por lo cual el operario también está acusado.

El 15 de julio, dos días antes del accidente, el encargado de la atracción avisó de ruidos en el sistema interno. El mismo 17 de julio, hacia las 15.25 horas, también avisó de ruidos extraños y poco habituales y que el palo oscilaba más del normal. Se cerró provisionalmente la atracción y un mecánico de la empresa de mantenimiento hizo una revisión visual y auditiva, hizo una vuelta en vacío y dos más con pasaje, dando su visto bueno para volverla a abrir sin problemas, alegando que los ruidos eran causados por "el calor".

El día del accidente la atracción estuvo cerrada un rato por un extraño ruido Hacia las 19 horas de aquel sábado, la encargada de la atracción escuchó un ruido muy fuerte y seco, ruido que se repetía cada vez que el aparato hacía una oscilación. También vio como la base de la atracción se movía mucho en el centro. Por eso decidió avisar al teléfono de incidencias, pero durante la llamada el Péndulo cedió, se desprendió de la base y cayó en tierra de golpe, provocando la muerte de una adolescente de 14 años. Otra resultó gravemente herida y dos más sufrieron heridas menos graves. 

Por todo ello, el Ministerio Público sostiene que los acusados, "incumpliendo las más elementales normas de precaución, permitieron que una atracción que generaba unas inmensas fuerzas dinámicas entrara en funcionamiento sin un estudio riguroso del sistema de anclaje de la atracción por parte de los profesionales encargados de su diseño y ejecución, con una deficiente ejecución del mismo y sin una revisión de tal sistema y ejecución por parte de la empresa certificadora".

De esta forma, la atracción comenzó a funcionar "con un sistema de anclaje en el que existían deficiencias alarmantes en la selección del material empleado (resistencia de acero) y una defectuosa colocación del mortero de ejecución", según el escrito de la Fiscalía recogido por Europa Press. Esto provocó que comenzara a producirse de forma acelerada "la fatiga del material y que los pernos absorbieran todas las fuerzas dinámicas y trabajaran de manera desigual con una mayor carga sobre alguno de ellos, lo que desembocaba necesariamente en su rotura prematura".

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