Una trabajadora en su oficina
Una trabajadora en su oficina. GTRES

Los perfiles profesionales asociados al compliance, el cumplimiento de normativa y regulación, están cada vez más demandados, según la consultora británica Hays.

Un perfil relativamente nuevo en España, cuya demanda se ha incrementado desde la entrada en vigor, la pasada primavera, del Reglamento que desarrolla la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales así como la normativa europea MiFID II.

De acuerdo con Virginia Villena, Consultant de HAYS Recruiting experts en Legal, “se trata de una figura habitual en otros países, pero de reciente introducción en España. Su función principal es el control del cumplimiento de la normativa aplicable al sector y principalmente el control del blanqueo de capitales”.

Estos profesionales suelen ser abogados, ya que, por ahora, no existe una formación específica en España

Los sectores que más demandan estos profesionales son las entidades bancarias y financieras, principalmente, aunque también se extiende a otros sectores muy regulados como aseguradoras, industria farmacéutica y empresas tecnológicas.

Su papel es asegurar el cumplimiento de todas las obligaciones. En muchos casos tiene una labor preventiva, la de evitar cualquier tipo de sanción. “Estos profesionales suelen ser abogados que se han ido especializando en esta actividad, ya que, por ahora, no existe una formación específica en España más allá de la experiencia”.

Según la consultora, son muchas las empresas que están incorporando estos perfiles a sus plantillas y también las consultoras que han empezado a ofrecer estos servicios y a contratar estos profesionales. “Hay mucha oferta y encontrar los profesionales adecuados, casi siempre senior, no es fácil”.

Dentro del compliance hay diferentes perfiles, en función de la especialización y experiencia, como compliance officer, compliance manager o regional compliance. “En todos los casos, su misión es asegurar que las actividades de las empresas son conformes con la Ley”.

En el sector financiero tienen un papel clave en ámbitos como la prevención del fraude o el blanqueo de capitales. “Si esta figura hubiera tenido más peso antes -indica Virginia Villena- probablemente se hubieran evitado muchos problemas”.

En cuanto a los salarios, se trata de perfiles de peso en las organizaciones y por ello están bien pagados, con un salario medio que fluctúa entre los 65.000-75.000 euros. “Más allá de la formación –indica Villena- se les pide experiencia, que es lo que más se valora, y también dominio del inglés”.