The Discovery of Honey, c. 1500
'El descubrmiento de la miel', uno de los cuadros adelantados a su tiempo pintados por Piero di Cosimo Worcester Art Museum, Worcester, Massachusetts

Piero di Cosimo (1462-1522) fue un pintor a quien la excentricidad personal y el desinterés por el mundo rebajaron espacio en la historia del arte. De no haber vivido tan a su aire y con tantas fobias, quizá se hablaría bastante más de este artista que creó, a la par que bellisímos retratos, enigmáticos paisajes de fábula habitados por seres que parecen híbridos entre lo vegetal y lo humano y se adelantan muchos años a los usos artísticos de su tiempo..

La mayor antología preparada nunca sobre este "genio olvidado" del quattrocento —el Renacimiento italiano del siglo XV— será una de las grandes y más esperadas exposiciones de 2015. Para Piero di Cosimo: The Poetry of Painting in Renaissance Florence (La poesía de la pintura del Renacimiento florentino), las dos pinacotecas públicas organizadoras, la National Gallery of Art de Washington (EE UU) y la Galleria degli Uffizi de Florencia, han logrado reunir más de cuarenta obras del artista, el mayor número jamás mostrado al mismo tiempo. Es una exposición, dicen, de esas que solo se ven "una vez en la vida".

Redescubierto por los surrealistas

Con un temario que oscila entre lo pagano y lo divino, la muestra permite entender por qué el dualismo entre ingenuidad y erotismo, unido al gusto por la mitología, lo fantástico y los seres anormales o monstruosos, llevó a los surrealistas a redescubrir a Di Cosimo y calificarle de "excéntrico". Al magnetismo contribuyó una existencia rodeada de misterio con apuntes biográficos que parten de una sola fuente, la obra canónica Le Vite de' più eccellenti architetti, pittori et scultori italiani (Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos), escrita por Giorgio Vasari y publicada en 1550.

Tras ser estrenada en Washington, la antología irá a Florencia La antología incluye préstamos de iglesias italianas como la considerada obra maestra del pintor, Madonna and Child Enthroned with Saints Elizabeth of Hungary, Catherine of Alexandria, Peter, and John the Evangelist with Angels, completeda en 1493. Algunas de las piezas han sido especialmente restauradas para la ocasión.

Tras el estreno en Washington, donde podrá verse entre el uno de febrero y el tres de mayo, una versión diferente de la exposición, que esta vez incluirá trabajos de contemporáneos del arista, estará en cartel en la Galleria degli Uffizi, del 23 de junio al 27 de septiembre.

Hervía 50 huevos a la vez

En los seis salones del museo de Washington dedicados a Di Cosimo podrán verse altares, retratos, pinturas devocionales y las alegorías mitológico-fantásticas que hacen único al pintor, hijo de orfebre, alumno de Cosimo Rosselli, con quien colaboró en la Capilla Sixtina en 1481 y en cuyo honor cambió su nombre a la muerte del maestro y, por circunstancias que no han  llegado hasta nosotros, dueño de un carácter cuando menos curioso: tenía pánico a las tormentas y al fuego, sólo comía huevos duros —hervía cincuenta cada vez y los administraba según el hambre— o la fruta que él mismo cogiese del árbol. Vasari apunta que apenas se lavaba y que pasó buena parte de su vida en absoluta soledad, "más como una bestia que como un hombre.

Combate a muerte entre bestias salvajes, sátiros y humanos, sin que quede claro quién es quién Por encargo de poderosas familias florentinas como los Capponi o los Strozzi, pintó fantasías cuyo sentido aún no ha sido del todo desentrañado por los expertos. La exposición reúne las más singulares The Discovery of Honey (en torno a 1500), que muestra una bacanal de sátiros; y la obra dual The Hunt y The Return from the Hunt (pintados entre 1485 y 1500) que ilustran un combate a muerte entre bestias salvajes, sátiros y humanos, sin que quede claro quién es quién.

Otras escenas nada habituales en la época y que muestran el estilo único del maestro florentino son el cuadro de tema arquitectónico Construction of a Palace (1514-1518) y dos soberbios y misteriosos retratos de notables arquitectos, Giuliano da Sangallo y Francesco Giamberti, ambos pintados entre 1482 y 1483. Entre las alegorías mitológicas destacan Prometheus Fashioning the First man y The Theft of Fire and the Punishment of Prometheus, los dos pintados alrededor de 1510.

Desfiles de carnaval

Además de sus dotes visionarias, Di Cosimo fue un consumado retratista ante cuya mirada se colocoraon todos los nobles de la sociedad florentina. También le gustaba lo puramente mundano y Vasari recuerda que diseñaba trajes y decorados para los desfiles de carnaval. Uno de los más exitosos tenía como tema el triunfo de la muerte sobre la vida.