El escritor Pablo Requena
El escritor Pablo Requena  EFE

Los ciudadanos se enfrentan cada día a nuevos casos de corrupción política que han producido una situación de hartazgo. Sin embargo, el escritor y periodista Pablo Requena quiere mostrar con su libro El Pelele, que también es viable "reírse con la corrupción en lugar de indignarse con ella".

"Cuando abres un periódico por la mañana, cuando pones la tele y ves el telediario, pones la radio para escuchar un informativo, te indignas porque parece que es todo corrupción. Mi idea es que es posible reírnos con la corrupción en lugar de indignarnos con ella; cambiar la indignación por una sonrisa o una carcajada si puede ser", ha dicho Requena (Almería, 1983) en una entrevista.

El autor se ha inspirado parcialmente en su experiencia "personal y profesional" para incluir "algún que otro caso de corrupción real camuflado", como el llamado Poniente, por el que fue detenido el alcalde de El Ejido (Almería) Juan Enciso "con referencias como el concierto de los Rolling Stones o la empresa caracolera que contrataron para meter tuberías".

En El Pelele figuran otras operaciones llevadas a cabo contra miembros de corporaciones locales almerienses, por ejemplo el caso Almacén de Lubrín o el Costurero de Zurgena, incluidos "con otros nombres" que se "mezclan con otros ficticios que me invento", ha aclarado Requena.

Aunque el escritor ha dicho que "cualquier persona del mundillo los identificará rápidamente", ha preferido no citar a ninguna persona o lugar real y llega al punto de decir que Ovidio Hita, el periodista que protagoniza esta novela, se traslada a la costa del Sudeste para tratar de superar un bache sentimental, sin llegar a concretar si el pueblo en el que acaba se ubica en Almería o no.

Sin el periodismo independiente y libre, la democracia es de cartón piedra

Sin embargo, esta peculiar región compuesta por cuatro provincias, la del Sol y el viento, la de la Mala follá, la de los Pimenteros y la de los Olivos, es fácilmente identificable con el territorio que ocupan Almería, Granada, Murcia y Jaén.

El protagonista de El Pelele llegará así a un pueblo de la provincia del Sol y el viento en el que cruzará su destino con el de un alcalde accidental "que hace buenas migas con él y es un pelele en toda regla, es el muñeco de trapo que pone el anterior alcalde que se va por corrupción y que lo ubica ahí para seguir mandando desde la sombra".

Por su parte, "Ovidio es el ejemplo de periodista que nadie debería seguir. Cuando me preguntan si hay algo de autobiográfico en el libro digo que hay mucho pero que no todo, al menos yo espero que no sea así porque el periodista es un bicho", ha apuntado el autor.

Desilusión por el periodismo

En este sentido, Requena ha admitido que, a pesar del tono de sátira utilizado en su obra, siente desilusión por su profesión porque "es muy bonita y en determinados momentos te llena, pero tiene mucha precariedad y desilusiones de todo tipo, personales y profesionales. Me he llevado muchos chascos".

Por ello, en El Pelele hay una buena ración de crítica "muy abierta" a los medios de comunicación, especialmente "con ciertos medios digitales y los gabinetes de prensa institucionales que trabajan para los políticos".

Muchos políticos, explica, pecan de "soberbia y falta de escrúpulos y tienen que ser conscientes de que, sin el periodismo independiente y libre, la democracia es de cartón piedra", pero en el debe de los periodistas también hay "falta de independencia, de contrastar las informaciones e incluso a veces de mentir expresamente".

"Está todo muy contaminado y ahora, con la crisis económica que hemos vivido y la criba de medios de comunicación, que se han quedado con muy poquitos periodistas, más todavía", ha concluido.