Un estudio desarrollado por el investigador del Departamento de Procesos Psicológicos Básicos y su Desarrollo de la UPV/EHU, Aritz Aranbarri, defiende que "determinados contaminantes ambientales" ralentizan el desarrollo motor infantil" aunque "no se observan efectos en el desarrollo cognitivo".

Aranbarri, que ha investigado la relación entre la exposición prenatal a ciertos compuestos organoclorados y el desarrollo cognitivo y motor de los niños a los dos años de edad, asegura que "existe una correlación entre dicha exposición y un menor desarrollo motor". "La diferencia no es clínicamente relevante, aunque sí estadísticamente significativa a nivel poblacional", aseguran fuentes de la universidad pública vasca.

La UPV/EHU asegura que los compuestos organoclorados, aunque actualmente están prohibidos "son contaminantes" por su uso anterior, ya que permanecen en el ambiente, son "persistentes" y se encuentran en la cadena alimenticia o el suelo.

El investigador de la UPV/EHU Aritz Aranbarri ha investigado la incidencia de tres tipos de compuestos organoclorados en el desarrollo neuropsicológico temprano: el hexaclorobenceno (HCB), el diclorodifenildicloroetileno (p,p'-DDE) y los policlorobifenilos (PCBs), un estudio incluido en el proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), que investiga "los efectos que los diferentes contaminantes químicos presentes en el medio ambiente puedan tener en el desarrollo infantil".

Según los resultados del trabajo, las funciones en desarrollo, así como en el lenguaje, la motricidad fina y la gruesa, la atención, la memoria, etc, "además de estar guiados genéticamente", se encuentran "influenciados por todo lo que rodea al niño", así como por "la base de exposición que ha tenido en la fase prenatal, es decir, durante el desarrollo fetal".

El estudio epidemiológico en el que se basa esta investigación evalúa datos referentes a la madre, como el nivel en sangre de compuestos en el primer trimestre del embarazo o la sangre del cordón umbilical al nacimiento. Además, aprovechando las consultas rutinarias de Osakidetza, se ha obtenido información adicional acerca de sus hábitos de vida, dieta, etc.

También se ha realizado un seguimiento al desarrollo fetal -monitorizando todo el embarazo-, y, después, "se han tomado una serie de datos en diferentes fases de crecimiento del niño", como los extraídos de las visitas regulares a Osakidetza (medidas antropométricas, y se ha realizado una evaluación neuropsicológica adicional (desarrollo cognitivo y motor) a los 26 meses.

En total, el investigador ha evaluado a 537 niños y niñas de esa edad, y su estudio ha sido efectuado en el área de impacto del Hospital de Zumarraga (Hospital de Zumarraga y centros de salud de Osakidetza de Zumarraga, Beasain y Azkoitia), con la colaboración de todo el equipo que asiste a los procesos de embarazo.

La zona de estudio ha sido elegida por ser la más cercana al conjunto industrial guipuzcoano, y por tratarse de un hospital comarcal. Además, la participación en el estudio ha sido voluntaria, y, según ha constatado Aranbarri, "ha tenido una representatividad del 71%, un resultado muy bueno para un estudio público de estas características".

RESULTADOS

Los resultados obtenidos de las medidas de contaminación en sangre muestran que los niveles de dichos compuestos organoclorados son "muy similares a los de otros países desarrollados que han hecho estudios parecidos". "Son niveles muy bajos", asegura.

Dentro de "esos niveles tan bajos", existe un mayor nivel de PCBs en Gipuzkoa que en otros territorios del Estado, ya que se asocian al historial industrial del territorio.

La UPV/EHU puntualiza que en un estudio de estas características, hay que tener en cuenta "todo lo que influye en la variable que se investiga, para evitar falsas conclusiones". "Tras controlar el efecto de variables asociadas al desarrollo infantil, tales como la posición social y el contexto familiar, así como distintas características del embarazo y del desarrollo antropométrico de los niños y niñas, el investigador ha concluido que existe una relación significativa entre la exposición prenatal a organoclorados y un menor desarrollo motor", afirma.

A su juicio, los pequeños a los que se ha detectado un desarrollo motor más bajo, "aunque siempre dentro de la normalidad", se han asociado a niveles prenatales más altos de estos compuestos. La diferencia en el desarrollo motor entre unos y otros "no es clínicamente relevante, no es patológica, pero sí estadísticamente significativa a nivel poblacional, ya que está dentro de los parámetros normales de desarrollo".

Por el contrario, no ha observado "ningún efecto relacionado con dichos compuestos en el desarrollo cognitivo". Según puentualiza, las propiedades neurotóxicas atribuidas a estos compuestos "derivan principalmente de estudios de laboratorio y de estudios realizados en humanos que han tenido exposiciones agudas, bien desde el ámbito ocupacional o tras accidentes medio ambientales".

También afirma que en el desarrollo del cerebro, además de los efectos biológicos, "tiene gran influencia el entorno social de la persona". Las conclusiones de este estudio "corroboran la asociación positiva y significativa que ejerce la calidad del contexto familiar en el desarrollo cognitivo temprano, mientras que esta influencia no se ha observado en las funciones motoras, más susceptibles de ser afectadas por los efectos biológicos".

Según concluye el investigador, "los resultados son relevantes para la salud pública, pues considerando que los niveles hallados son bajos, estos compuestos muestran una neurotoxicidad suficiente para mostrar un efecto detectable a nivel poblacional".

La UPV/EHU asegura que estas conclusiones "apoyan la idea mundial de avanzar en la estrategia de conocer y reducir el riesgo asociado a la exposición de este tipo de substancias, y, además, ayudarán a generar hábitos y conductas de protección de la salud".

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