Así, y según The Times, el Ayuntamiento de Blackpool garantizará los derechos laborales de los burros que trabajan en el complejo turístico de esta localidad costera inglesa con una amplia gama de medidas, entre las que destaca la jornada laboral máxima de 48 horas semanales, ocho diarias.
 
Una hora para comer
 
Además, los cerca de 200 animales que pasean por dos libras (unos tres euros) a miles de turistas por las playas tendrán derecho a un día de descanso a la semana y a aproximadamente una hora diaria de reposo para comer.
 
Un equipo de vigilantes patrullará las playas para comprobar que los dueños de los burros cumplen con su deber y respetan los derechos de los animales.