Estación de esquí de Boí Taüll
Esquiadores en la estación de esquí de Boí Taüll. MARTA LLUVICH / ACN

Con el invierno llegan los deportes de nieve. A la hora de practicarlos en familia hay que tener en cuenta la situación de los niños; no sólo porque son más frágiles y necesitan más seguridad, sino porque presentan un mayor riesgo de sufrir una hipotermia. La razón está en que los más pequeños no regulan bien la temperatura corporal porque su termostato aún está inmaduro.

“Hay que tener especial cuidado con los más pequeños, ya que, debido a la inmadurez de su mecanismo de termorregulación son mucho más sensibles tanto a las temperaturas altas como a las bajas, y la capacidad de generar calor en su organismo es más difícil de controlar”, explica la pediatra Reyes Mazas, de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP).
Están todo el tiempo con ganas de jugar, por lo que no sienten el frío ni el malestar
Los niños perciben el deporte como algo lúdico, están todo el tiempo distraídos y con ganas incansables de jugar, lo que da lugar a que no sientan el frío ni el malestar. "Hay que enseñarles a parar si se mojan o están cansados, para beber líquido o tomar frutos secos que aportarán energía”, aconseja Mazas. Además, al tener menos altura y estar más cerca del suelo, la temperatura que llega a su cuerpo es más baja.

La doctora ha señalado que la hipotermia es más común de lo que parece. Se produce cuando la temperatura del cuerpo está por debajo de 35 grados y los signos típicos son el temblor, las zonas se ponen amoratadas, etc. "Los niños pueden manifestar su malestar a través del llanto y la irritación, o justo con lo contrario, la letargia, y en casos graves, las alteraciones neurológicas y el coma".

A este respecto, Reyes Mazas recomienda actuar de forma correcta ante este episodio para evitar males mayores. Se trata de hacer todo lo posible para que poco a poco vaya aumentando la temperatura:

  • Llamar al servicio de Urgencias.
  • Si el niño está mojado, hay que quitarle la ropa húmeda y reemplazarla por prendas secas.
  • Separarle del suelo y poner un aislamiento entre el suelo y el niño.
  • Arroparle bien con mantas.
  • Darle tragos de bebidas calientes y azucaradas.

En cuanto a ropa y calzado, el recomendado es lo impermeable (mono de nieve y botas) ya que los niños caerán muchas veces y hay que evitar que estén mojados. Asimismo, es importante que lleven la ropa que se ajuste a su talla; así, se aconseja vestirles con varias capas delgadas, preferiblemente con ropa a prueba de viento exterior. "Los niños deben vestirse con una capa más de ropa que un adulto usaría con las mismas condiciones climáticas", concreta Reyes Mazas.

No hay que olvidar la crema solar de protección alta ni las gafas de sol homologadas, ya que "el sol reflejado en la nieve puede dañar la piel y causar lesiones en la vista". Finalmente, el niño debe estirar y calentar las articulaciones previamente a este tipo de actividades. ”La diferencia de temperatura entre nuestro organismo y el exterior hace que los músculos estén más contraídos, por eso las lesiones pueden ser mayores", explica.