M. O., duerme en un parque de Valencia.
M. O., de 60 años, es una de las 600 personas sin hogar que ha atendido este año Rais Fundación en Valencia. 20minutos

Extraordinariamente educado, sensible y presumido. Así es M. O., de 60 años, quien llegó a Valencia en 2009 procedente de Rumanía, donde trabajaba como periodista.

Sin embargo, por problemas que prefiere no compartir (se emociona al recordarlo), tuvo que venir solo: "Llegué hace cinco años y trabajé varios meses en el campo, pero por problemas de salud tuve que dejarlo. Además, explotan a la gente, a veces no pagaban lo trabajado".

Así, la ausencia total de ingresos le condenó a vivir en la calle. Según explica, duerme "en un parque cercano a la avenida del Puerto y cada mañana voy a la Fundación a desayunar, lavarme y sobre todo a hablar con otras personas, esto es muy importante porque lo más duro de vivir en la calle es la soledad, el ver que no tienes a alguien a quien contarle tus inquietudes".

Pese a su delicada situación, M. O. no pierde la esperanza de que las cosas puedan mejorar: "Al 2015 le pediría un trabajo que me permitiera dejar de dormir al raso".

Él es una de las 84 personas sin hogar de Valencia que viene atendiendo cada día este último mes Rais Fundación, organización que trabaja con sin techo.

Según ha alertado su directora, Begoña Pastor, actualmente están «desbordados» al haber pasado de las 454 personas diferentes atendidas en 2013 a las 600 que llevan este año, un 32% más.

"El banco nos quitó la casa"

M. A., transportista de 42 años, es otra de las personas que acuden cada día a la entidad: "Mi mujer y yo nos quedamos sin trabajo y el banco nos quitó la casa. Ella se fue con nuestro hijo a casa de su madre y yo me quedé en la calle. Ahora vivo en una casa  okupada".

La Fundación ha prestado 11.453 servicios de desayuno, ducha, higiene y lavandería, por los 10.332 de hace un año.

Según Pastor, este incremento de personas sin hogar se está empezando a producir este año porque las personas que estaban en riesgo de exclusión y que eran vulnerables están empezando a caer por las consecuencias psicológicas y sociales de la crisis (depresiones por la desesperación de la situación, rotura de lazos familiares, etc…). Por este motivo, desde Rais prevén que siga aumentando el número de sin techo.

De entre los atendidos, el 57% son extranjeros y el 89% son hombres (ambos porcentajes no han variado especialmente por la crisis). Además, el 50% presentan problemas de adicciones, y un 38% tienen patologías mentales.

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