Los enfermos de hepatitis C llevan encerrados desde el pasado 18 de diciembre en el hospital 12 de Octubre de Madrid, una decisión que parte de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C (PLAFHC) y que, según explica su presidente Mario Cortés, tiene el objetivo dar a conocer por qué estos pacientes no reciben el tratamiento más adecuado —pese a estar financiado públicamente— y tratar de desbloquear los tratamientos de última generación que no llegan a estos enfermos.

Precisamente con esta intención, este sábado, junto al Ministerio de Sanidad, se ha montado una cadena humana con pacientes y familiares, para reivindicar la atención a los 35.000 pacientes que hay en España con hepatitis C en fase grave avanzada, "con una esperanza de vida muy corta" y para los que "mañana ya es tarde".

Y todo esto, recuerda, para reivindicar un "derecho", la posibilidad de acceso a un fármaco efectivo en un 95% contra la enfermedad, "que ha demostrado que elimina la infección", y que además fue aprobado el pasado 1 de octubre por el Ministerio de Sanidad para su financiación en el tratamiento a estos pacientes.

"Es nuestro derecho"

"Es terrible que los enfermos tengamos que estar a la puerta de los hospitales, un día sí y otro también para que nos den la medicación, cuando es un derecho nuestro que nos la den", afirma, convencido de que el encierro solo puede acabar cuando se consiga la medicación para los pacientes que la necesitan, al menos los de la Comunidad de Madrid.

En el caso de la Comunidad de Madrid ya han manifestado su intención de colaborar con los pacientes y tratar a todos los que lo necesiten, asimismo ha anunciado un plan para dar mejor atención, control e información; aunque no hay compromiso de dar el fármaco a todos los que lo soliciten. Por este motivo, entendiendo que "lo enfermos de la Comunidad de Madrid van a seguir recibiendo con cuentagotas los tratamientos de última generación", los integrantes de la PLAFHC mantienen su encierro.

En otras comunidades autónomas aún no hay encierros, aunque eso no significa que no los vaya a haber en un futuro y que los pacientes no empiecen a movilizarse. La PLAFHC, que es una organización muy nueva —solo tiene cuatro meses de vida— ya ha conseguido agrupaciones "potentes" en Galicia, Cantabria o País Vasco, además en otras como Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana se están empezando a organizar.