Imran Firasat, un pakistaní preso en la cárcel de Segovia y que se declara como "ex musulmán" denuncia que España ha aprobado su extradición a Indonesia donde le espera "una muerte segura" debido a sus opiniones contra el Islam. Este hombre llegó a realizar un vídeo en el que apuntaba que Mahoma era un "violador de niños". Está reclamado por Indonesia donde fue condenado por asesinato y falsificación de documento público. Su nombre figura entre los más buscados por Interpol y el Ministerio del Interior le retiró la condición de asiliado por poner en riesgo la seguridad nacional.

"El Gobierno y la Justicia española han decidido enviarme a mi muerte segura, ignorando todas sus obligaciones legales y morales. Si el Gobierno del PP me extradita a ese país islámico sabiendo que yo no lograré sobrevivir, eso sería cometer el delito de asesinato y España será responsable de mi muerte y de la ruina de mi familia", dice Firasat en una carta remitida a Europa Press desde la prisión en la que se encuentra internado, según dice, desde hace cuatro meses.

"A los jueces no les importa que por expresar mis opiniones sobre el Islam he recibido varias amenazas de muerte por los grupos radicales islámicos de Indonesia los que me consideran un blasfemo y enemigo del Islam. Los jueces tampoco quieren tener en cuenta el hecho de mi conversión del Islam al cristianismo lo cual es un pecado de grave de apostatía castigado con pena de muerte según las leyes islámicas de la Sharia", añade.

Interior le retiró el asilo

Fue en mayo de 2013 cuando el Consejo de Ministros acordó continuar con el procedimiento de extradición a la República de Indonesia. Imran Firasat Sulaeman, de 35 años y nacido en Lahore (Pakistán) habla inglés y español y tiene las nacionalidades española y paquistaní, según la ficha de Interpol en la que se incluye también su estatura (1'65 m) y su peso (65 kilos) o que tiene el pelo negro y los ojos marrones.

El Ministerio del Interior le retiró la condición de asiliado por poner en riesgo la seguridad nacional al grabar un video ofensivo contra los musulmanes. Fue después de que en diciembre de 2012 anunciase el estreno de una película sobre la vida de Mahoma. En la promoción oficial de la cinta difundida por Internet se preguntaba si el primer profeta del Islam era un "violador de niños" y un "asesino". Firasat explica que aquello era su "derecho de liberta de expresión".

El autor aseguraba además haber contado con la colaboración del pastor estadounidense Terry Jones, quien en 2010 anunció un plan para quemar coranes despertando la ira del mundo islámico. Además, el Juzgado de Instrucción número 50 de Madrid advirtió a Firasat de que, en caso de que difundiese el video, ordenaría a la Policía su detención inmediata por un delito de incitación al odio y a la violencia religiosa.

Bélgica elevó el nivel de alerta

Este individuo tomó la decisión de aplazar el estreno del vídeo y se ofreció a modificarlo ya que, según dijo en su web, no quería "ser recordado como un hombre que fue responsable de la pérdida de vidas y propiedades". La grabación de este video y su publicidad a través de Internet llevó a Bélgica a elevar su nivel de alerta antiterrorista.

Firasat critica que el director de la cárcel de Segovia le mantiene en régimen de aislamiento por su propia seguridad e integridad física alegando que su vida "corre peligro por los presos musulmanes" y al mismo tiempo el Gobierno le quiere enviar a "un país islámico" donde estará "rodeado por millones de musulmanes y cualquier radical o yihadista" podrá asesinarle dentro de la cárcel "considerándolo su deber religioso de eliminar a los blasfemos e infieles".

"Después de escribir sobre el Islam, producir varios videos sobre Mahoma y aparecer en la prensa internacional con mi nombre real ¿Cómo podré estar protegido y vivo en un país islámico como Indonesia que es el país con mayor población musulmana del mundo?", insiste al tiempo que recuerda que la Ley y la legislación internacional impiden a España "expulsar o extraditar a alguien a un país donde haya el riesgo de tortura y muerte".

"Queda poco tiempo, cualquier día, cualquier momento, las autoridades españolas me pondrán en un avión que me llevará hacia la dirección de mi muerte", concluye este pakistaní, quien asegura que la reclamación de Indonesia por asesinato "está llena de mentiras y motivada religiosamente".

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