El papa Francisco ha ofrecido este jueves 25 de diciembre la tradicional bendición urbi et orbi (A la ciudad y al mundo). En el mensaje de la segunda Navidad de su pontificado, Francisco, asomado en el balcón de la Logia central de la basílica, puso el acento sobre todo en el sufrimiento de los niños ante las cerca de 80.000 personas que abarrotaron este jueves la plaza de San Pedro,

Con un rostro entristecido y voz afligida, mencionó a "los niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados". También pidió la intercesión del "Niño Jesús para los niños asesinados y maltratados antes de ver la luz, privados del amor de sus padres y excluidos por una cultura que no ama la vida", en un mensaje hacia las sociedades que permiten el aborto.

Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales HerodesEl papa también pensó en los niños que viven desplazados, abusados y que mueren bajo los bombardeos ante "nuestros propios ojos y nuestro silencio cómplice". "Su silencio impotente grita ante la espada de los Herodes. Sobre su sangre se encuentra la espada de los actuales Herodes", aseveró.

Además pidió que Jesús "consuele a las familias de los niños muertos en Pakistán la semana pasada" y que sea cercano "a los que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de Ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea". Al respecto tuvo un agradecimiento especial para todos aquellos "que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias", y renovó su llamamiento "a que se garantice la atención y el tratamiento necesario".

Recuerdo a los conflictos del mundo

El papa Francisco quiso golpear de nuevo las conciencias al recordar las "muchas lágrimas" que se vierten en esta Navidad, con los cristianos perseguidos en Irak y Siria, los conflictos en todo el mundo, la epidemia del Ébola y el sufrimiento especialmente de los niños. Francisco fue haciendo al igual que el año pasado, un repaso por las guerras y males que afligen al mundo.

"Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús", exclamó. Comenzó por las poblaciones de "Irak y de Siria, que padecen desde hace demasiado tiempo los efectos del conflicto que aún perdura y, junto con los pertenecientes a otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal".

Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús"¡Qué la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, prófugos y refugiados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo", agregó. Instó a que éstos "reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad".

Continuó hablando de Tierra Santa y rogó que "el Señor sostenga los esfuerzos de los que se comprometen activamente en el diálogo entre israelíes y palestinos". También citó a Ucrania y deseó que venza "el odio y la violencia y pueda emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación", así como el conflicto en Nigeria, "donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas".

Y finalmente enumeró los conflictos en Libia, Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo y realizó un llamamiento "a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera".