Cambio generacional
El Rey Felipe VI saluda a su padre, Don Juan Carlos, junto su hija la Princesa de Asturias Leonor, en el balcón central del Palacio Real, durante el día de su coronación. EFE

Felipe VI ha compartido con los españoles el primer mensaje de Navidad de su reinado. Un mensaje con grandes diferencias con respecto a los de su padre, pero que sigue un relato continuista, sin entrar en comparaciones (que podrían entenderse como críticas hacia Juan Carlos I) y con el foco puesto en los grandes problemas que preocupan a los españoles: la crisis económica, la corrupción y la unidad de España.

Aún así, los cambios son sustanciales. El discurso de Felipe VI habla tanto de la Constitución como su padre (en el discurso del año pasado, Juan Carlos se refería a la Carta Magna en tres ocasiones, mientras que el actual rey la ha nombrado en cinco), pero sí hace muchas más referencias al futuro (Felipe VI menciona esta palabra nueve veces frente a las tres de su padre).

Hay alguna invocación a los sentimientos, sobre todo cuando habla de Cataluña

Además, dentro de la calculada ambigüedad de este tipo de textos, Felipe VI ha destacado por ser más directo y claro sobre los problemas que afectan a los españoles: no duda en mencionar las palabras clave, como "corrupción" o "Cataluña". Su padre, cuando tocaba hablar de estos temas, prefería usar expresiones menos rotundas, como "conductas irregulares" o "unidad y permanencia del Estado".

Además, el actual monarca no dedica ni una palabra a las víctimas del terrorismo, algo que sí era habitual en Juan Carlos I, dando así un toque menos personal al discurso, aunque con alguna que otra cita a los sentimientos y la emotividad.

"Corrupción" frente a "conductas irregulares"

No abordó la corrupción en primer lugar, pero se refirió a ella de forma expresa e insistió en la igualdad de todos los españoles ante la ley. Como era de esperar, tampoco mencionó de forma directa a la infanta Doña Cristina.

Debido al reciente procesamiento de la infanta, el discurso de Felipe VI se sitúa en las mismas coordenadas que el mensaje que hace tres años pronunció Don Juan Carlos en los meses previos a la imputación de Iñaki Urdangarin. El entonces rey no habló de "corrupción", pero sí de "conductas irregulares". También apeló a la igualdad de todos ante la justicia: "Afortunadamente vivimos en un estado de derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos", dijo.

El actual rey sí que habla de "corrupción" y, aunque tampoco hizo ninguna mención personal, manifestó la "indignación" y el "desencanto" que, "con toda razón", provocan estas conductas entre la ciudadanía". Una frase más similar a la pronunciada por Juan Carlos I durante la Navidad de 1994, justo en los últimos años de Gobierno del PSOE, cargados de sonados casos de corrupción (Roldán, Rubio, Guerra...): "Determinados comportamientos de corrupción han levantado sentimientos de justa inquietud e indignación", manifestó entonces el monarca.

Crisis económica... pero sin dar nombres

Es donde se echó en falta una mayor emotividad. En su último discurso de Navidad, Juan Carlos I habló de forma directa y apelativa a los televidentes, saludando a todos los ciudadanos que lo estaban pasando mal con la crisis: "los que no habéis podido encontrar trabajo",  "los emprendedores", "la pequeña y mediana empresa", "los trabajadores autónomos", "los inmigrantes", "quienes estáis trabajando fuera de España, "las personas mayores", "los pensionistas"... fueron algunos de los perfiles a los que dedicó algunas palabras de ánimo.

Felipe VI, sin embargo solo habló "de nuestros jóvenes" y de "los hombres y mujeres que llevan tiempo en paro", lo que le ha dado un toque más impersonal a su mensaje.

Sin alusiones al terrorismo

Felipe VI tampoco ha hecho ni una sola referencia a ETA o las víctimas del terrorismo. Una de las ausencias más destacadas. Podría pensarse que el actual rey ha querido centrarse únicamente en los problemas que más preocupan a la sociedad española hoy en día. No obstante, el año pasado, que contaba con una agenda política muy similar a la actual, sí hubo saludo a las víctimas del terrorismo: "Permitidme dedicar un recuerdo muy especial y emocionado a las víctimas del terrorismo, con las que la sociedad sigue teniendo una permanente deuda de gratitud", dijo por aquel entonces Juan Carlos I.

'Bon Nadal' para Cataluña

Don Juan Carlos no solía nombrar directamente a ninguna comunidad autónoma, pero en esta ocasión el actual monarca no ha dudado en hacer un aparte en su discurso para hablar de "la situación que vive actualmente Cataluña". Esta ha sido la parte más emotiva de su mensaje: "Millones de españoles llevan, llevamos a Cataluña en el corazón".

Incluso, como ya hiciera durante el discurso de su proclamación, ha terminado despidiéndose en todas las lenguas oficiales de Estado: "Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal, Boas Festas".

La humildad del servidor

Seis veces ha dicho Felipe VI en su discurso palabras como "servir, servidores, o servidor", señalando así su subordinación (y la de las instituciones) a la ciudadanía y dando un tono más humilde a sus palabras.

Don Juan Carlos nunca fue tan prolijo en este concepto, pese a que era algo que solía mencionar a menudo: "Nada me parece bastante cuando se trata de servir a nuestro pueblo" (1975) , "contáis como siempre con todas mis energías y con mi más firme compromiso de seguir sirviendo con la mayor ilusión y dedicación a España. De servir a todos nuestros ciudadanos, alentando todo lo que nos une y nos permita progresar juntos" (2008)...

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Un discurso aburrido, no ha tenido el empuje que se le esperaba en su estreno en este formato televisado.
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