Vía pecuaria
Excavadora trabajando en la vía pecuaria entre Valdemorillo y Colmenarejo a principios del mes de diciembre. CARMEN VILLARES

Una máquina de obra en medio de una vía pecuaria. La imagen, por inusual, no ha pasado desapercibida para los vecinos de Colmenarejo y Villanueva del Pardillo, sorprendidos al encontrarse la vereda natural número 13 —que comunica ambos municipios— convertida de un día para otro en una suerte de autopista campestre.

Esta particular "ampliación", que ha arrasado los márgenes del sendero arrancando piedras de gran tamaño, árboles, vegetación arbustiva y que ha desnaturalizado el borde del camino, ha corrido a cargo de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.

Interior obtuvo permiso de la Consejería de Medio Ambiente para realizar los trabajosEl departamento que dirige Salvador Victoria justifica que la medida se ha tomado "a petición de los agentes forestales" que patrullan la zona, que habrían solicitado "perfilar" el camino para repasar sus límites y permitir el paso de coches patrulla y camiones de bomberos en caso de incendio. "La pista ya existía, solo se ha repasado", precisó un portavoz.

Carmen Villares, diputada de IU en la Asamblea de Madrid y responsable de Medio Ambiente, critica sin embargo, que, más que "perfilar", lo que ha hecho la Comunidad es "destrozar" un camino histórico que data del siglo XVI. El recorrido, además, se encuentra en una zona doblemente protegida, ya que forma parte de una vía pecuaria y se encuentra dentro de los límites del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama.

Presidencia confirma que solicitó a la Consejería de Medio Ambiente el permiso necesario para llevar a cabo la actuación, aunque los agentes forestales creen que la Administración se ha excedido. "No es la primera vez que tenemos problemas con los servicios de extinción de incendios, porque hacen repasos, cortafuegos y pistas desproporcionadamente grandes en espacios naturales donde afectan a especies protegidas", confirman miembros del cuerpo policial encargado de vigilar el monte.

"Esto es monte bajo. El pantano de Valmayor está a muy pocos kilómetros, así que la extinción de incendios no puede ser una excusa para llevárselo todo por delante". Este destrozo es irrecuperable", denuncia la diputada Villares, que visitó la zona durante la primera semana de diciembre.

Zona dañada

El curso medio del Guadarrama cuenta con una superficie de 22.116 hectárea que se extiende por los límites 20 municipios de la zona oeste en una franja que va desde Collado Villalba a Serranillos del Valle.

A pesar de ser una zona de importancia natural sufre agresiones ambientales que degradan su valor ecológico. El urbanismo descontrolado se manifiesta especialmente entre Móstoles y Arroyomolinos con colonias de casas bajas que siguen creciendo pese a las denuncias interpuestas. La mayoría vierte basuras en los márgenes del río, destruyendo el bosque de ribera. Los desagües van a parar directamente a su cauce, contaminando las aguas.

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