Decreto alérgenos
Nuria Pérez, con una hija alérgica, en una cafetería que no informa de los alérgenos en su menú. ARCHIVO

Mediodía de sábado en un restaurante muy céntrico en una zona de moda de Alicante. Nuria y su familia entraban a comer y preguntaron por la carta informativa de los alérgenos del menú. Salió el jefe de cocina a atenderlos. "Nos dijo que no tenía ni idea de lo que le estabamos hablando. No sabía que se había aprobado una norma que le obligaba a informar de los alérgenos en la comida". Se ofreció a detallar oralmente qué productos tenía cada plato. "Pero eso no es suficiente, así no vale, debería poder mostrar la información por escrito", le dijo Nuria.

Mediodía de domingo, en el local de una cadena de montaditos. Nuria, de nuevo, solicitó la carta con la información sobre alérgenos en los menús. El establecimiento sí la tenía. En un cartel grande había información detallada de trazas y alérgenos de cada mini bocata. Pero aquí tampoco resultaría fácil comer a la familia, cuya hija de diez años es alérgica al huevo. "La camarera utilizó los mismos guantes para elaborar productos con mayonesa y los bocatas de jamón serrano de mi hija. Eso es contaminación cruzada". Afortunadamente, y siguiendo las instrucciones de Nuria, repitió los montaditos de la niña.

Carteles informativos imprecisos

Los afectados por alergias alimentarias, más de dos millones en toda España, están descubriendo estos días que la mayoría de los restaurantes españoles no se han puesto al día con la nueva normativa europea que desde el 13 de diciembre obliga a bares y restaurantes a tener una carta específica que informe de la presencia de hasta 14 alérgenos en sus menús.

Los hosteleros piden tres meses extra de plazo para cumplir con la norma, por las fiestas navideñas "Las grandes cadenas sí tienen la información, pero el pequeño negocio todavía no. Además estamos detectando que muchos han optado directamente por colgar carteles anunciando que todo, absolutamente todo lo que sirven tiene trazas", asegura Nuria Pérez, quien además es la responsable de la asociación de alérgicos alimentarios de Alicante.

Los hosteleros advirtieron el día que entró en vigor la norma que la medida les pillaba en las peores fechas posibles, acabando el año y en plenas fiestas navideñas. Su portavoz, Emilio Zuazo, de la Federación Española de Hostelería, pidió tres meses extra de moratoria antes de comprobar el grado de implementación en el sector.

Comer fuera de casa con seguridad

Los alérgicos aseguran que bares y restaurantes han tenido tres años —la norma se aprobó en 2011— para prepararse y consideran que "no es cuestión de tiempo, sino de voluntad", dice Nuria Miguel, portavoz de Aepnaa en Madrid. Miguel recuerda a sus socios que pueden presentar reclamaciones en el establecimiento y en consumo en el caso de que su petición de información no sea satisfecha. "Las normas están para cumplirlas. Somos un cliente más y no vamos solos. Donde como yo come todo el que viene conmigo. No solo pierden al cliente alérgico, sino a todo su entorno", advierte Miguel.

En Alicante, en Madrid, como en el resto del país, los afectados por alergias alimentarias y sus familiares saben que les toca ayudar a los restaurantes a cumplir la nueva normativa. "Por eso tratamos de concienciar y de que aprendan. No vamos con el hacha de guerra levantada. Queremos comer fuera de casa con seguridad, que esa sea una posibilidad de ocio como la que disfruta todo el mundo", asegura Nuria Pérez.