Wassily Kandinsky, Rose with Gray, 1924
Obra de Kandinsky posterior a la I Guerra Mundial Gift of the Friends of Art

No es necesario más que echar una ojeada a los desoladores grabados de la alemana Käthe Kollwitz (1867-1945) para entender la perversidad y devastación causados por la I Guerra Mundial: la artista, una convencida pacifista, pintó muchos de sus célebres autorretratos como consecuencia de la muerte del más joven de sus hijos, Peter, caído en el frente de batalla como otros ocho millones de personas (hubo también seis millones de heridos de gravedad y con secuelas de por vida).

Kollwitz, una de las creadoras más respetadas de su tiempo —ni siquiera los nazis se atrevieron a detenerla pese a que era judía—, sufrió doblemente: en la II Guerra Mundial perdió a un nieto. Como respuesta al dolor inútil y a la muerte irracional esculpió una piedad (Madre con su hijo muerto) que se expone al aire libre en Berlín como mausoleo en recuerdo de los caídos en los frentes de batalla.

Humanoides con bombas y cuchillos

Otra posibilidad para entrar mediante el arte en la carnicería es el óleo Petite Tragedie (Pequeña tragedia), pintado en 1933, en el periodo de entreguerras, pero cuando era posible presentir que la paz no sería duradera, por André Masson (1896-1987), un surrealista con cierta tendencia al expresionismo que expresa la ferocidad mediante humanoides rectilíneos enfrentados unos a otros con bombas y cuchillos.

La exposición reúne 59 cuadros, dibujos, esculturas  y fotografías Hay obras de ambos artistas en la exposición World War I and the Rise of Modernism (La I Guerra Mundial y el ascenso del modernismo), otra de las muestras temáticas que han aprovechado el centenario del primer conflicto global y moderno, tomados ambos adjetivos en la más sombría de sus acepciones, para mostrar cómo afrontaron el reto de la barbarie los creadores plásticos. La exposición, con 59 cuadros, esculturas, dibujos y fotografías, es una producción del Nelson-Atkins Museum of Art de Kansas City (EE UU) y estará en cartel hasta el 19 de julio.

Otro modo de entender la vanguardia

El enfoque de la muestra parte de la constatación de que la guerra fue una frontera para el arte y un "importante cambio de perspectiva" que se dejó sentir tanto en Europa como en la mayor parte de Occidente dada la "desilusión de la sociedad entera" que trajó aparejado el conflicto, dicen los organizadores. El modernismo y las vanguardias se entendieron de otro modo tras la destrucción de buena parte del continente europeo y el enorme número de víctimas.

Kandinsky auguraba para el futuro una transformación espiritual  Si Vasili Kandisnky muestra en Skizze für 'Komposition II' (Boceto para 'Composición II'), una de las joyas de la exposición, la transformación espiritual que el gran artista auguraba para el futuro, simbolizada por la figura simbólica de un caballo blanco en camino hacia un paisaje paradisíaco, las ráfagas primarias y angulares de tonos rojizos de Masson evocan la violencia del conflicto y predicen con una mirada pesimista el futuro cercano. Kandinsky, de hecho, sesgaría su obra hacia la abstracción total tras la guerra.

Marc y Boccioni murieron en el frente

Los movimientos dominantes en el arte del continente antes del estallido bélico, el expresionismo alemán, el cubismo francés y el futurismo italiano, tampoco salieron indemnes del conflicto y "todos los artistas se vieron afectados por la devastación", enfatizan desde el museo y citan a dos de las víctimas mortales de los combates: el expresionista Franz Marc y futurista Umberto Boccioni, que lucharon, respectívamente, en los ejércitos de Alemania e Italia.

La Bauhaus creía en un "nuevo mundo" basado en la eficiencia y la economía racional Otra consecuencia de la guerra fue la puesta en práctica de las teorías de Mies van der Rohe y Margarete Heymann-Loebenstein, impulsores de la escuela alemana Bauhaus, donde se dedicaron poner en práctica la idea de que era posible la "construcción de un nuevo mundo" desde el arte, el diseño y la arquitectura, fundado en los principios de la eficiencia y la economía racional.

Mientras tanto, los surrealistas franceses, muy influídos por la psicología freudiana, exploraron el reino de los sueños y la imaginación para "comprender las fuerzas irracionales que guían el pensamiento y las acciones humanas".

Además de los artistas citados, en World War I and the Rise of Modernism  hay obras de, entre otros, Emil Nolde, Egon Schiele, Georges Braque, Yves Tanguy, Juan Gris, Giorgio de Chirico, Marsden Hartley y Alfred Stieglitz.