El magnate de la fórmula uno, Bernie Ecclestone, sólo firmará el contrato que traerá las carreras a las calles de Valencia si Francisco Camps repite como presidente de la Generalitat. Así de claro lo dejó ayer en el acto que escenificaba su acuerdo con el también candidato del PP. Serán siete grandes premios, que arrancarían en el otoño de 2008 por el entorno del puerto. Las obras comenzarían en junio.

El guante lo recogió de inmediato el jefe del Consell, que agradeció a Ecclestone que vincule el Gran Premio de Europa (así se denominará) con su continuidad.

«Puedo asegurar que lo intentaré», dijo, lo que llevó el asunto al terreno electoral.
De hecho, antes de la presentación, se taparon los logotipos de la Generalitat de los paneles, pero eso no evitó que el PSOE llevara el asunto anoche ante la Junta Electoral y presentara un recurso. Entienden que Camps y Rita Barberá usaron su cargo público con fines electorales.

El candidato del PSOE, Ignasi Pla, acusó a Camps de querer ganar los comicios haciendo «chantaje». Dijo que si él vence hablará con Ecclestone y los vecinos para ver «si vale la pena o no» el circuito.

La opinión de los vecinos

Satur Sobrino. Vive en la Ciudad de las Artes.

Está encantado de que las carreras lleguen hasta su casa. «Me parece estupendo, no soy muy aficionado, pero todo lo que sea progreso y beneficio para la ciudad está bien». Ya tiene pensado qué hará el fin de semana del gran premio: «Podré irme a la playa y alquilarlo, ya que seguramente por cada balcón se sacará unos  20.000 euros».

Lupe y Mª Carmen. Acaban de comprar un piso.

También ven positiva la presencia de la fórmula uno en su barrio, donde Mari Carmen va a estrenar piso. Lupe es más cautelosa y prefiere esperar «a que se haga por primera vez» para valorar si el circuito por la ciudad es molesto para los vecinos. Toda la familia coincide en que «cuantas más cosas se hagan en Valencia, mejor».

Rafael y Esperanza. Tienen un restaurante cerca.

No tenían noticia de que un gran premio de fórmula uno estuviera al caer. Su experiencia con la visita del Papa Benedicto XVI no fue muy buena: «Vino mucha gente, pero no consumían nada», comentan. «Cuando corrió Alonso, sí que se notó más, así que lo vemos positivo para el comercio, porque la zona se mueve y trae beneficios».