Descubren 60 coches, hitos del diseño automovilístico, olvidados en un almacén durante 50 años

  • El empresario Roger Baillon, empezó a comprarlos en los años cincuenta para crear un museo privado, pero en los setenta su empresa sufrió un revés financiero.
  • A la muerte del hijo del coleccionista, los herederos quisieron venderlos y descubrieron ejemplares únicos que podrían alcanzar los 12 millones de euros.
  • Los vehículos, entre los que hay codiciados modelos de Ferrari, Bugatti o Maserati, saldrán a subasta en París en febrero.
Ferrari 250 GT SWB California Spider de 1961 y Maserati A6G Gran Sport de 1956, dos de los vehículos más cotizados de la colección
Ferrari 250 GT SWB California Spider de 1961 y Maserati A6G Gran Sport de 1956, dos de los vehículos más cotizados de la colección
Collection Baillon - © Artcurial

Desde automóviles de los primeros años del siglo XX hasta de la década de los setenta, la colección ilustra una buena parte de la historia del diseño de coches: los 60 modelos suponen un hallazgo único por la diversidad y la exquisitez de las piezas, algunas de ellas hitos del diseño, ediciones limitadas que cautivan a expertos e historiadores.

Los vehículos de la recién descubierta Colección Baillon han permanecido cincuenta años parados, en almacenes y graneros de una propiedad en el oeste de Francia. En el catálogo hay tesoros como el Maserati A6G Gran Sports de 1956, del que sólo existen tres ejemplares o un Ferrari 250 GT SWB California Spider que perteneció a Alain Delon. Entre las fotos que existen del actor al volante, hay una de 1964 en la que posa con Jane Fonda durante el rodaje de la película Los Felinos (René Clément, 1964) y otra en la Costa Azul con Shirley MacLaine.

Tras el descubrimiento, la casa francesa de subastas Artcurial ha anunciado la venta de los coches el 6 de febrero en el Retromobile Salon de París, un evento especializado en automóviles antiguos. Se calcula que el Ferrari de Delon podría alcanzar los 12 millones de euros y el exclusivo Maserati más de 1,2. Del resto, todavía no se han dado detalles.

Un museo frustrado

El dueño original, era Roger Baillon, un empresario que llevaba una compañía de transportes y que los seleccionó con cariño y dedicación desde los años cincuenta. Su sueño era conservarlos —sobre todo los más antiguos, anteriores a la I Guerra Mundial— en un museo privado que rindiera homenaje al diseño del automóvil, pero durante los años setenta, antes de poder finalizar la restauración de los ejemplares, su empresa sufrió un revés: Baillon se vio obligado a vender alrededor de 50 y, desde entonces, los demás han permanecido inmóviles hasta ahora.

Falleció hace una década y su hijo Jacques Baillon (heredero de la colección), el año pasado. Los nietos del coleccionista decidieron entonces vender los vehículos, sin ser demasiado conscientes de que algunos eran joyas únicas como el Ferrari California. Roger Baillon había comprado muchos en su día salvándolos del desguace, en un momento de la historia en que no valían demasiado. Fue el proyecto del museo lo que impulsó al empresario a acumularlos.

"Bellas durmientes"

Entre los coches más deseados, la casa de subastas destaca también un Bugatti 57 Ventoux de los años treinta diseñado por Jean Bugatti (hijo del fundador de la casa, Ettore), un codiciado cabriolet de la empresa española Hispano-Suiza, un Delahaye de los años cuarenta con una carrocería creada para seducir al comprador más exigente en los años inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial...

"Estas bellas durmientes están vestidas con la preciosa pátina del tiempo. Una colección como esta no puede más que levantar las pasiones de los amantes del automóvil así como de los entusiastas del arte y de la historia. Nunca, en ningún lugar del mundo, se volverá a desenterrar un tesoro así", dice asombrado Pierre Novikoff, uno de los dos especialistas de Artcurial encargados de tasar la colección.

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