Carceller, disidente cubano:"Todo lo que introduzca oxígeno es positivo. Pero somos escépticos"

Rigoberto Carceller Ibarra, presidente de honor de Cuba Democracia ¡Ya!
Rigoberto Carceller Ibarra, presidente de honor de Cuba Democracia ¡Ya!
20MINUTOS

Esperanzado pero escéptico. Estos son los estados que definen el ánimo de Rigoberto Carceller Ibarra después de que este miércoles se anunciase el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EE UU y Cuba. Este cubano, nacido en 1963, lleva dos décadas viviendo en Madrid. Llegó deportado después de haber permanecido cerca de dos años encarcelado en su país.

"En aquel momento gobernaba Felipe González. Salí gracias a Javier Solana, ministro de Exteriores", recuerda en una conversación telefónica con 20minutos."Fui el primer preso del Movimiento Cristiano de Liberación, fundado por Oswaldo Paya. Era uno de los líderes de la región oriental", agrega.

Una vez en España fundó Puente Familiar con Cuba y Cuba Democracia ¡Ya!, organización que presidió desde su fundación y hasta 2010 y de la que actualmente es presidente de honor.

¿Qué es lo primero que sintió al conocer la noticia del acercamiento entre EE UU y Cuba? ¿Cuál fue su primer pensamiento?

Los demócratas cubanos solemos perder, llevamos perdiendo 55 años, pero siempre que una ventana se abre y deja penetrar un rayito de luz evidentemente nos alegra. Cualquier persona que padece cualquier tipo de sufrimiento, y te lo digo yo que fui preso político, valora muchísimo cualquier gesto.

¿Qué valoración hace del acuerdo?

Todo lo que introduzca oxígeno en una causa tan conflictiva siempre es positivo. Pero ojo, somos un poco escépticos. Sabemos que el presidente [estadounidense Barack] Obama es muy sensible a titulares, a fotos, a temas mediáticos. Cuando hemos visto que de cara al interior de su país no ha podido ni siquiera modificar el tema de la prisión de Guantánamo o el tema sanitario, nos preguntamos: para los cubanos, ¿qué es lo que toca? No estamos esperando mucho porque si no ha podido lograr cosas tan importantes para él, el tema de los derechos humanos en Cuba le queda mucho más distante.

Por otro lado, el general Raúl Castro salió uniformado. Ahí hay un discurso de imagen para cierto público. Sería tan fácil que llamara a los demócratas y les invitara a sentarse, a cambiar el destino, a mirar hacia delante, a evitar una confrontación civil en la sociedad cubana.

¿Ese tendría que ser el siguiente paso?

Evidentemente. A mí el que las hoteleras comiencen a aumentar sus ingresos porque llegan turistas americanos a Cuba no me dice mucho. Sin embargo, si él mañana llama a Elizardo Sánchez, a Cuesta Morúa, a las Damas de Blanco, en definitiva, a toda la sociedad civil cubana, daría un gran paso. Incluso si me convocan a mí a La Habana estaría dispuesto a viajar mañana mismo y a mirar hacia el futuro.

¿Cree que lo hará?

Raúl Castro siempre me ha parecido un personaje mucho más abierto que Fidel Castro. Pero no me dejo engañar. Son 55 años de cárcel, de destierro, de fusilamientos… Porque fue realmente el general Raúl Castro quien dirigió por ejemplo el fusilamiento de uno de sus mayores héroes: el general [Arnaldo] Ochoa. Si fusila al general que más medallas tenía, ¿qué puede pasar? No obstante soy una persona creyente. Los demócratas cubanos somos personas abiertas y, lo que es más importante, estamos necesitados. Necesitamos darle ya una solución a este conflicto tan largo.

¿Falta algo en las medidas anunciadas por Obama?

De cara al pueblo cubano falta todo. Porque en parte de este conflicto entre EE UU y Cuba hay mucho de propaganda. En Cuba, desde hace muchos años, te puedes tomar una Coca-Cola, el símbolo americano. De hecho, el mercado de pollos que abastece a Cuba es el de Estados Unidos. Yo creo que al ciudadano lo que le interesa es poder vivir y respirar en libertad. Si no, todo lo demás está castrado.

¿Cree que los republicanos estadounidenses pueden entorpecer el proceso?

No solo ellos. Hay un lobby cubano muy importante, e inclusive dentro del Partido Demócrata, que yo sé que se van a oponer a parte de estas medidas.

¿Va a ser una carrera de obstáculos?

Cómo no. Esto puede quedar en una instantánea histórica y no ir más allá.

¿Cómo valora el papel en el que queda la UE?

Creo que Cuba tiene capacidad para asimilar a cuantos amigos quieran introducirse en el mercado cubano. Lo triste que veo de España, de la que tanto se esperaba, es en qué plano ha quedado. [El ministro de Exteriores, José Manuel García] Margallo viajó a Cuba después de haber prometido que nunca iría si no se veía con los disidentes. Tantas concesiones a un régimen y yo creo que este es un segundo desplante.

¿No debería haber ido?

Sí, debía ir porque España tiene intereses en la isla pero cuando se dan palabras hay que cumplirlas. Si uno no cumple sus propias palabras comienza a faltarse el respeto. El Gobierno de Mariano Rajoy ha prometido muchas cosas que no ha cumplido. Creo que nos ha mentido muchas veces.

¿Qué es lo que más les ha enfadado?

Cuando no se abrieron las puertas de la embajada española el 12 de octubre a los disidentes cubanos, como tanto lo habían prometido. Esa falta de acercamiento, arropamiento, complicidad. Cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fueron muy activos en criticar sus políticas y sin embargo han hecho lo mismo o peor, porque por lo menos Zapatero y  Moratinos siempre dijeron por dónde iban. Estos dijeron una cosa e hicieron lo contrario.

¿Qué medidas cree que deberían adoptar la UE y el Gobierno español?

Seguir en el papel de defensa a ultranza de los derechos humanos, de esos valores que tiene que abanderar Occidente. Un mundo en el que no se respetan los derechos humanos es un mundo peligroso. Y cada vez que se intenta coger un atajo que olvida los principios fundamentales, las sociedades se encaminan muy mal.

¿Ha hablado con otros compatriotas?

Evidentemente. Sienten un poco de frustración pero al mismo tiempo también estamos expectantes.

¿Cree que los exiliados llegarán a regresar a su país?

Tarde o temprano. Cuba nos pertenece. Cuba no es de los Castro.

¿Lo ve más cercano que anteayer?

En este discurso llevamos ya 55 años y el tiempo humano es muy limitado. Yo no puedo esperar 200 años para regresar a Cuba.

¿Se ve entonces volviendo?

Siempre ha sido mi anhelo, el sueño de toda mi vida.

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